Alcohólicos Anónimos advierte de la existencia de una entidad que suplanta su marca
Afectados denuncian que esa asociación maltrata a los adictos, les controla la medicación y les obliga a quedarse en un centro durante días
- La prohibición de voces discrepantes
- "Secta 24 Horas": denuncias por control y abusos
- La OSG, en el ojo de la tormenta
- Reacción institucional y defensa
- Patrón preocupante
Este martes, durante el acto institucional con motivo del 90.º aniversario de Alcohólicos Anónimos (AA) —celebrado en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid—, el ambiente fue sobrio y sin alharacas.
En un tono completamente institucional, la Asociación (oficial) ha evitado pronunciarse sobre las voces de alarma que alertan de la presencia en España de una red paralela que opera bajo su nombre, y que, según denunciantes, podría tratarse de una secta.
Ha transcurrido justo un año desde que, en ese mismo escenario, un veterano miembro de AA señalara al modelo Minnesota —una metodología de intervención clínica originaria de Estados Unidos, basada en los Doce Pasos— por su “postura autoritaria” y por alterar los principios de igualdad internos.
En las últimas semanas ha aflorado también el fenómeno de lo que algunos denominan la ‘secta 24 Horas’: un conjunto de grupos paralelos. Uno de ellos está ubicado en Vallecas, donde estarían ejerciendo un control excesivo sobre sus miembros y que nada tienen que ver con Alcohólicos Anónimos, a pesar que de que utilizan el mismo nombre.
Hasta ahora, ni la OSG (Organización de Servicios Generales) ni los portavoces oficiales lo han mencionado frente a los medios.
La prohibición de voces discrepantes
En la edición precedente del aniversario, un veterano denunció públicamente la infiltración del modelo minesota, basado en el tradicional Programa de los Doce Pasos ideado por Bill W. y Bob S. en 1935.
Entre los pasos se incluyen: admitir impotencia ante el alcohol, hacer un inventario moral, confesar los errores, y entregar la voluntad a un poder superior. Sin embargo, este año esas críticas no han sido retomadas de manera pública.
Miembros veteranos de AA consideran que quienes aplican este modelo “adoptan posturas autoritarias y rompen con los principios de igualdad entre los miembros”.
Las críticas se extienden ahora al “uso torticero de la tradición del anonimato” con finalidades de silenciar el debate interno. Según declararon a Confidencial Digital, “al estar obligados a usar la tradición [del anonimato] no puede salir el conflicto fuera de la organización… y dentro no han hecho jamás caso”.
Durante el acto no subió nadie al escenario; los testimonios de recuperación fueron proyectados en pantallas, y no hubo intervenciones en directo de ningún miembro de Alcohólicos Anónimos. La atención se centró exclusivamente en la imagen institucional, sin hilos críticos.
"Secta 24 Horas": denuncias por control y abusos
Más allá del Minnesota, este año ha emergido con fuerza lo que los veteranos denominan la ‘secta Alcohólicos Anónimos 24 Horas’, especialmente vinculada a una sede en Ourense.
Se trata de una red de grupos denominados “Grupos 24 Horas de Alcohólicos Anónimos” que funcionan las 24 horas, 365 días al año, reproducen logotipos, tipografía y códigos de AA, pero según expertos y afectados operan fuera de los cánones. Ya se han formado en España más de una decena de estos grupos.
Entre las acusaciones más graves se encuentran:
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Forzar la permanencia en un local durante días.
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Control de la medicación, incluso retirada sin seguimiento médico.
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Cobro de cantidades a las familias, supuestamente para sustentar su funcionamiento.
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Manipulación emocional, humillaciones y castigos.
Según Luis Santamaría del Río, el mayor experto en sectas de España, 24 Horas funciona como tal.
En el caso de Madrid, atienden en un local en Vallecas donde, según algunos denunciantes, hubo un fallecimiento tras permanecer dos días retenido un miembro. También se han detectado operaciones paralelas en comunidades como Galicia y Comunidad Valenciana.
La OSG, en el ojo de la tormenta
Las víctimas llevan años solicitando a la Organización de Servicios Generales (OSG) de AA —con sede en Avilés— que publique un comunicado para desvincularse explícitamente de estos grupos.
Hace cinco años presentaron una queja formal pidiendo dicha aclaración, pero la OSG lo rechazó alegando que según la tradición número 10 (“Alcohólicos Anónimos no debe abogar ni involucrarse en discusiones externas”) no puede pronunciarse sobre “controversias públicas”.
Luis Labarga, periodista cercano a la comunidad de AA, remarca:
“El AA oficialista está haciendo un uso sectario de la tradición del anonimato para hacer callar las injusticias a sus miembros.”
“El mejor regalo que le puede hacer la Organización a los miembros de AA es su dimisión en bloque tras no desvincularse de la secta 24 Horas.”
Algunos veteranos afirman que se han sentido ninguneados y forzados a no hablar, incluso cuando algunos familiares denunciaron que sus seres queridos habían sido despojados de medicación o permanecieron retenidos contra su voluntad.
Reacción institucional y defensa
Otras voces consultadas por ECD dentro de Alcohólicos Anónimos precisan que “no comparten esas prácticas –las de los grupos 24 horas– ni las consideran aceptables”.
Aseguran estar trabajando, con apoyo desde México y otros países, en mecanismos para “evitar que estos grupos nefastos abran más sedes”, y en el registro de la marca “Alcohólicos Anónimos España”, incluyendo acciones legales (burofaxes, solicitud al registro de marcas y posibles demandas), con el fin de impedir que sigan suplantando la identidad de AA.
Admiten que en algunos casos estos grupos han beneficiado a personas, pero también ocasionan daño: “hay grupos apócrifos que no cumplen los principios de recuperación, servicio y unidad. No permiten libertad a las personas”.
Patrón preocupante
La expansión de los ‘Grupos 24 Horas’ sigue un patrón preocupante: tras nacer en México, se multiplicaron y ahora operan en Alicante, Madrid, Ourense… algunos con 10‑20 miembros cada uno.
Utilizan recursos paralelos: locales propios, carteles externos e internas, y un estilo de gestión que recuerda a modelos de control totalitario, en los que se medica, retiene y condiciona a los que acuden a su ayuda, siempre según el testimonio de las presuntas víctimas.
