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La eliminación de las mascarillas en las calles no desploma las ventas: solo bajan un 9%

Aumenta la demanda de los modelos que pueden llevarse colgados del cuello gracias a la incorporación de una tercera cuerda

Mascarillas.
photo_camera Mascarillas.

El pasado 26 de junio las mascarillas dejaron de ser obligatorias al aire libre en España, tras un año y 36 días de obligatoriedad. Ante esto, cabía esperar que la producción y venta de mascarillas disminuyera en gran medida, pero desde el Colegio de Farmacéuticos de Madrid apuntan a que esto no ha sucedido, sino que, al seguir siendo obligatorias en lugares cerrados y tener que llevar siempre una encima, la venta ha bajado solo un 9%.

Lejos quedan los primeros días, donde las mascarillas se empezaron a comercializar a precios exorbitados: “Sé de compañeros míos que han pagado miles de euros por adelantado por mascarillas que nunca recibieron”, indicaba Rosalia Gozalo, vocal de Dermofarmacia y Productos Sanitarios del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM) a Confidencial Digital.

Por suerte, el precio se fue regulando poco a poco, y los precios se normalizaron. Ahora, al eliminarse la obligación de llevar las mascarillas por la calle, la demanda ha bajado, y con ella los precios. Pero desde el COFM avisan de que se ha de seguir teniendo precaución: “No estamos de acuerdo con la medida de las mascarillas en la calle, porque al final la gente se queda con la parte del mensaje que quiere. La gente está entendiendo que en la calle no hay mascarillas, pero han de recordar que esto es así cuando se pueda guardar la distancia de seguridad o se esté solo en el campo y en la playa”.

Aun así, aunque la demanda ha bajado, la venta no se ha visto demasiado afectada: “la venta ha disminuido un poquito, pero no demasiado. Hay mucha población que sigue usando mascarilla en la calle, porque ya lo tiene interiorizado”. También entienden que el verano puede haber llevado a que sus “clientes habituales” se hayan marchado y las compren en su lugar de vacaciones: “la gente se está moviendo más, y la mascarilla que no me compran a mí se la compran en el campo. Ha disminuido la población en los barrios, porque la gente se va a la playa, se va a hacer senderismo… y en ese camino igual compran la mascarilla en otro lado”.

En la poca bajada de las ventas incide también Beatriz Díaz, jefa de comunicación de BSafe, empresa especializada en fabricación de mascarillas de protección: “En las instituciones públicas no ha habido grandes cambios, y en las empresas privadas las mascarillas se mantienen también. El hecho de tener que continuar llevándolas en interiores es fundamental para esto”.

BSafe, al ser una empresa especializada en la fabricación y venta de mascarillas, miraba con temor el fin de la obligación de llevarlas, pero los datos indican que se han adaptado bien: “Hemos ajustado líneas de producción, compras, costes, reubicado personal… Todo para mantener un “modesto” stock de todos nuestros productos y servicios”. Beatriz Díaz añade además que “mantendremos una producción adaptada a cada momento, porque la inversión ha sido importante, pero ya está hecha y asumida, y seguiremos fabricando mascarillas mientras nuestros clientes nos las sigan demandando”.

Y otro punto en el que tanto los farmacéuticos como las empresas de producción de mascarillas coinciden es en el hecho de que se deberían de mantener para casos concretos: “Hemos comprobado que aun siendo “algo molesto” su uso, nos protege de otros virus y alergias más allá del Covid, por lo que creemos que su uso permanecerá, no con la misma intensidad, sino en momentos puntuales”, indicaba Díaz. Por su parte, Gozalo mantenía la misma línea: “la mascarilla ha frenado la propagación de muchísimas patologías además de este virus, porque el 80% de las enfermedades se propaga a través de las manos, y con la mascarilla se complica tocarnos la boca o la cara”.

Por último, debemos indicar que lo que sí ha tenido un crecimiento han sido las mascarillas que tienen un diseño innovador, pero muy eficiente en este momento, las que añaden una tercera cuerda para permitir un uso más sencillo y menos contacto con las manos a la hora de ponerse y quitárselas. Con la situación actual, cuando por la calle no son obligatorias, mucha gente ha optado por este modelo para una mayor comodidad.

 

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