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Los médicos de las UCI de Madrid comienzan a discriminar el ingreso de pacientes en función de la edad

La escasez de respiradores obliga a destinar las existencias a personas con más posibilidades de sobrevivir y a excluir a los mayores. Los 65 años está siendo cifra tope en algún hospital

Hospital Príncipe de Asturias
photo_cameraHospital Príncipe de Asturias

La situación en las Unidades de Cuidados Intensivos de los hospitales de Madrid es crítica. La clave para frenar el Covid-19 cuando se presentan enfermos muy graves son los respiradores, que solo están en las camas de estas unidades. El número de aparatos es limitado, y los médicos se están viendo en la tesitura de decidir a qué pacientes los destinan, en función de sus posibilidades de sobrevivir. 

El Hospital de Alcalá de Henares presenta los peores datos de toda la comunidad. Fuentes de las urgencias del centro reconocen a Confidencial Digital que se encuentran desbordados.

Hasta ayer, son 42 ya las personas que han muerto y 181 permanecían en urgencias, casi el total de sus camas.

“Si el paciente tiene más de una edad ya no lo entubamos”, reconoce personal de la UCI. “Lo llevamos a planta con cuidados paliativos”. 

Una maniobra agresiva

La cantidad de enfermos y la falta de medios aboca a los profesionales a esta decisión tan dramática.

No hay una norma común, aunque los médicos no deciden de manera arbitraria. Los profesionales valoran criterios de edad y estado de salud anterior, para decidir con quién utiliza estos respiradores. Además, cuentan con guías y protocolos sanitarios que se actualizan cada día en función del avance de la pandemia

“Entubar a un paciente es una maniobra muy agresiva”, explica un sanitario del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, que acumula 28 fallecidos por coronavirus. Por eso, las UCI, que están recibiendo muchos pacientes menores de 65 años, toman la determinación de colocar los respiradores a la población más joven. 

En La Paz, 60 respiradores

Fuentes del Hospital de La Paz explican que han intentado incrementar el número de respiradores utilizando camas de otras áreas del centro.

“Habitualmente tenemos 20 camas en UCI, pero ahora están al servicio de cuidados intensivos también las camas de unidades de grandes quemados, la coronaria de cardiología, y la sala de reanimación postquirúrgica. Tenemos en total ahora mismo unos 60 respiradores”. 

“Nunca antes habíamos visto una media de edad tan baja en la UCI”, reconocen médicos de las urgencias de La Paz. “Cada hospital tiene sus criterios para ingresar, puede variar en función de las camas del centro, y de los enfermos. Pero hay pocas camas disponibles y muchos candidatos, así que hay que optimizar los recursos”, explican. 

Neumonía bilateral

El gran problema en las unidades de vigilancia intensiva es la escasez de respiradores para salvar vidas. “Algunos pacientes que tienen una infección por el coronavirus hacen una complicación grave denominada neumonía bilateral”, explica María Jesús Rodríguez, presidenta de la Sociedad Madrileña de Neumología. “Sus pulmones se inflaman y tenemos que poner algunos aparatos que les ayuden a respirar”. 

Esta técnica es la que se utiliza en las UCI de toda España, y existen dos tipos de ventilación asistida: intensiva y no intensiva. La ventilación no intensiva consiste en una máquina que lleva la respiración, pero el paciente sigue siendo quien respira; mientras que la intensiva se utiliza cuando el enfermo empeora, baja el oxígeno y es entonces, cuando se decide intubarlo. 

“Es una técnica muy agresiva y muchos pacientes no iban a tener una buena salida si finalmente requiere este tipo de soporte”, explica la neumóloga, “por eso se decide qué pacientes pueden ser subsidiarios y cuáles no”. 

La importancia de que la curva se ‘aplane’ 

Los profesionales insisten en la necesidad de ‘aplanar’ la curva. Si se extiende la enfermedad en el tiempo, pero no satura las Urgencias, muchos más pacientes graves podrán ser atendidos y las muertes se reducirán drásticamente

“Por cada respirador de invasiva, hay diez de no invasiva”, explica Jorge Rodríguez, jefe de Pediatría del Hospital Nuestra Señora de la Candelaria, de Tenerife.

Allí, como en otras provincias, las Urgencias todavía no están saturadas, pero la importancia de que no lleguen a ese punto crítico es clave: “Ralentizar los casos de contagio, y que la gente se contagie poco a poco es muy importante. La gripe mata a más gente cada año, pero empieza en octubre y acaba en mayo”, explica. Si la demanda disminuye, estos pacientes volverán a disponer de camas y respiradores. 

En Italia también pasa 

Los sanitarios citan el caso de Italia, donde esa situación ya comenzó a darse hace semanas. En una entrevista a médicos intensivistas del Hospital de Bérgamo se explica cómo se les pidió que priorizaran los recursos para dedicarlos a los pacientes con mayor esperanza de vida. 

“Nos hemos visto en la situación de tener que decidir no intubar a un paciente de 70 años sin comorbilidades, porque competía con otro de 45. La medicina en un brote epidémico”, aseguran los sanitarios en la entrevista. “No es como aquella a la que estamos acostumbrados en el primer mundo donde abundan los recursos y nada se raciona. Hay que cambiar la manera de pensar. Tienes que pensar no solo en preservar la salud individual de cada paciente, sino también qué es mejor para la comunidad”. 

Los médicos italianos desvelan que cuentan con intensivistas jubilados que están vigilando a los pacientes más graves fuera de las UCI, y que también están recurriendo a médicos en formación. “Estamos todos en el frente de batalla”.

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