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LA OTRA CARA DEL COVID-19

‘Los cuatro de New Haven’ convierten a Velázquez y Murillo en reyes del ‘like’ con sus cuadros de carne confinados en Instagram

Sam, Jeannette, Max y Cary son compañeros de confinamiento en un piso New Haven, Nueva Inglaterra. En estos días de encierro han creado una cuenta en Instagram donde cuelgan fotos de cuadros clásicos representados por ellos. Después de 23 obras encarnadas, 80.800 seguidores y más de 240.000 ‘me gusta’, los españoles Velázquez y Murillo son los más apreciados por la crítica de esta red social en la que el arte se ha convertido en protagonista de las iniciativas constructivas

Representación de La vieja friendo huevos (Velázquez) y Mujeres en la ventana (Murillo), los dos cuadros que más han gustado a los más de 80.800 de CovidClassics en Instagram.
photo_camera Representación de La vieja friendo huevos (Velázquez) y Mujeres en la ventana (Murillo), los dos cuadros que más han gustado a los más de 80.800 de CovidClassics en Instagram.

Sam Haller tiene 32 años, es camarero y escritor en busca de empleo. Jeannette Penniman ha cumplido los 30 y es arquitecta. Max Sutter trasciende los 31 y es el dueño de una empresa de escenarios de escape room, y Cary White es la más joven: 29 primaveras y empleada de una organización medioambiental sin ánimo de lucro. Los cuatro comparten piso en New Haven, una pequeña ciudad postindustrial ubicada al borde de Connecticut. Y desde ese rincón de Estados Unidos han convertido Instagram en una ventana de aire fresco frente al encierro obligatorio del coronavirus transformando su perfil en un museo de arte clásico hecho carne y para todos los públicos.

De momento han representado 23 estampas habituales en los libros de Arte. Empezaron el 22 de marzo con La muerte de Marat, de Jacques-Louis David, y sus más de 6.150 me gusta, y desde entonces se han atrevido con joyas de Goya, Vermeer, Van Eyck, Magritte, Picasso, Caravaggio, Manet, Da Vinci, Durero o Frida Kahlo. El único límite es el poder de lo figurativo, porque en esta galería de cuadros de carne y hueso lo abstracto o lo excesivamente expresionista es más difícil de estampar. De momento. ¿Y qué escenas pintadas por los pinceles del tiempo son las preferidas por los visitantes instrangramers? Pues dos artistas españoles: La vieja friendo huevos, de Velázquez, es medalla de plata con 15.468 me gusta, y el oro es para Murillo y sus Mujeres en la ventana: 16.220 me gusta. El realismo contemporáneo de ambas escenas está tan conseguido -pieles, ropajes, posturas, gestos- que los likes, seguramente, indiquen que el grado de similitud roza la maravilla.

Con la ropa, los sombreros, los muebles, las cortinas que tenían a mano en casa antes del encierro, los cuatro de New Haven han hecho que su “inclinación artística” aflore componiendo con sus cuerpos iconos de la Historia del Arte

Representación de La muerte de Marat (Jacques-Louis David) y Saturno devorando a su hijo (Goya).

Representación de La muerte de Marat (Jacques-Louis David) y Saturno devorando a su hijo (Goya).

 

En el arranque de estas tres semanas largas de confinamiento, Sam, Jeannette, Max y Cary se plantearon: “¿Qué hacemos con lo que somos y lo que tenemos?”. Con sus dotes para posar sin rubor, la ropa, los sombreros, los muebles y las cortinas que tenían a mano en casa antes del encierro más una imaginación llena de posibilidades, han hecho que su “inclinación habitual por el arte” aflore así: componiendo con sus propios cuerpos disfrazados iconos de la Historia del Arte. Siguen leyendo y disfrutando juntos del cine, pero con esta original propuesta el cuarteto de New Haven ha convertido su casa de pueblo en un lienzo de tamaño natural donde se dibuja una escena, se graba a flash, se cuelga en Instagram, se comparte, se deshace el montaje y se vuelve a empezar con otro reto. No son expertos en la materia, “pero cuando comenzamos la cuarentena ya teníamos mucho conocimiento colectivo sobre el arte occidental” y la necesidad explotó por ahí. Por pinceles que recrean en 3D lo que después los píxeles cuentan al mundo entero. Más de 80.800 seguidores y más de 240.000 me gusta en todo su catálogo de réplicas humanas.

¿Cuál ha sido, de momento, la recreación más complicada?

-El autorretrato de Van Gogh con la oreja vendada. Hay muchísimos detalles finos en Van Gogh y gran parte de la fuerza del cuadro proviene de sus colores, y resulta que el color no se puede recrear en nuestro apartamento…

Sostiene Sam que durante la segunda semana de confinamiento llegó el boom de esta cuenta doméstica de Instagram, entre otras cosas porque salieron en las páginas de Buzzfeed, The Guardian, Newsweek y algunas revistas de arte americanas. Y él, feliz, porque el protagonismo y la exhibición son dos motores que encienden su creatividad. El caso es que pronto “empezamos a encontrarnos muchos comentarios a cada post diciéndonos que les estábamos dando la vida a mucha gente en medio de este desastre. Si ayudamos a transmitir alegría y a escapar, aunque sea por un momento, de todo lo que estamos viviendo con el coronavirus, es estupendo. Nos han llegado noticias incluso de personas mayores que no usan internet a las que les han llegado nuestras recreaciones. Nos conmueve la trascendencia de esta sencilla iniciativa hecha con esmero, pero entre amigos”.

Sostiene Sam que “toda la ansiedad, el aburrimiento y la soledad del aislamiento tiene un precio. Nosotros no somos una excepción, pero tenemos la suerte de tenernos los los cuatro” y por eso, cada noche, maquinan qué, quién, cómo, dónde, con qué recursos del mismo apartamento, a ver qué obra de arte dan a luz con el limitado atrezo del que disponen bajo este techo juvenil.

De entre toda la paleta de autores, a este cuarteto pictórico les encanta “hacer maestros de principios del siglo XVI. La utilería doméstica, la iluminación dramática, y, en el caso de los holandeses, los escenarios hogareños, nos dan mucho juego, aunque tenemos nuestras limitaciones: no podemos falsificar los colores, ni podemos doblar nuestros cuerpos, como en los desnudos de Schiele tanto como nos gustaría”. Y todo: “sin filtros y sin editar las fotografías”.

“Nos encanta hacer maestros de principios del siglo XVI por la utilería doméstica, la iluminación dramática, los escenarios hogareños... Pero tenemos nuestras limitaciones: no podemos falsificar los colores, ni podemos doblar nuestros cuerpos, como en los desnudos de Schiele”

Representación de El matrimonio Arnolfini (Van Eyck) y La lechera (Vermeer).Representación de El matrimonio Arnolfini (Van Eyck) y La lechera (Vermeer).

 

Humor, arte, teatro, reciclaje e ironía

Fernando Plaza es profesor de Historia del Arte y director de ESO y Bachillerato del colegio Patrocinio de san José, en Madrid. En su opinión, esta y otras iniciativas que han surgido durante el confinamiento “son muy positivas, ya que aportan un toque de buen humor a través del arte. Me consta que ha habido muchas personas que han conocido y se han interesado por cuadros que se recrean en esta cuenta y que antes desconocían. No creo que este proyecto banalice ni al arte ni a los artistas, siempre que se haga con gusto y con rigor”.

Plaza destaca también la propuesta de David Bokeh, fotógrafo y diseñador gráfico, que vacío de personas los lienzos míticos de La Mona Lisa, de Da Vinci; El jardín de las delicias, de El Bosco; La lechera, de Vermeer; Las hilanderas, de Velázquez, o El grito, de Munch. En las obras post-covid, el “retocador” nos muestra lienzos sin almas vivas como espejo de las calles solitarias resguardadas de este virus asocial.

El propio Plaza publicó el pasado 15 de marzo un hilo de Twitter en el que analizaba la excepción del estado de alarma a través de obras de arte contemporáneo como Muchacha en la ventana, de Dalí; La reunión de los amigos, de Max Ernst; El abrazo, de Juan Genovés; El beso, de Gustav Klimt; Caffè Greco, de Renato Guttuso; Niño con Paloma, de Picasso; Gran Vía, de Antonio López; La persistencia de la memoria, de Dalí; El dormitorio en Arlés, de Van Gogh, hasta La danza de Matisse de cuando salgamos de esta situación. Este hilo es una culta dosis de arte y salud pública, realismo y optimismo, estilos, color y alegría de vivir, aunque sea confinados por las circunstancias, porque “el arte y la unión siempre nos salvan”.

A Pedro Antonio Cruz, profesor de la Universidad de Murcia, autor de Arte y Performance. Una historia desde las vanguardias hasta nuestros días, y crítico de arte, uno de los aspectos que más le llaman la atención de la propuesta de los cuatro de New Haven “es que híbrida varios lenguajes de una manera ingeniosa: el teatro, el tableau-vivant -empleado por el cine para traducir obras emblemáticas de la historia de la pintura- y la performance. De hecho, cada una de estas recreaciones de piezas clave de la Historia del Arte posee un elevado componente performativo al dar, literalmente, cuerpo a imágenes bidimensionales”.

Cruz considera que “el concepto de repetición e imitación conecta perfectamente con la cultura del reciclaje contemporánea. Nos encontramos en un momento en el que ya no parece posible crear nuevas imágenes. Por cuanto la única alternativa posible es la recuperación y reinterpretación de las ya existentes. Y todo ello, además, de un modo irónico, sin caer en estrategias de culto o mistificadoras”.

Representación de El hijo del hombre (Magritte) y El desesperado (Gustave Courbet).

Representación de El hijo del hombre (Magritte) y El desesperado (Gustave Courbet).

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