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Las torturas reales que sufren los soldados españoles en las prácticas de secuestros simulados

La polémica ha surgido después de que el Tribunal Supremo condenase a tres mandos del Ejército por tratar de forma “denigrante e inhumana” a un soldado que participaba en un simulacro de captura por el enemigo. Pero hay más. Varios soldados españoles han vivido hechos similares.

Los soldados españoles saben que algunas prácticas a las que son expuestos rozan la raya de la ilegalidad, “y en algunos casos la superan”, asegura un soldado del Ejército consultado por ECD.

Hace pocos días, los medios de comunicación informaban sobre una sentencia del Tribunal Supremo, que anulaba la absolución del Tribunal Militar Central y condenaba a penas de cárcel a tres mandos del Ejército que fueron señalados por un soldado después de un simulacro de secuestro y tortura.

Los hechos ocurrieron en el año 2000 en Canarias. Durante unas maniobras, el soldado permaneció maniatado, descalzo y con los ojos vendados durante todo el ejercicio, que se llevó a cabo por la noche y a lo largo de una hora y media. Las prácticas a las que fue sometido fueron hacerle creer que iba a ser arrojado desde un camión en marcha y obligarle a comer una papilla.

El objetivo de los instructores es interrogar al soldado para obtener datos como la posición de las tropas, sus objetivos militares, la identidad de los oficiales o cuestiones similares. El soldado, para pasar la prueba, debe resistir e informar únicamente de su nombre y rango.

Otros métodos de ‘tortura’ que se han visto en los cuarteles españoles durante las maniobras, y que varios soldados han relatado a este confidencial son:

--‘Fanta’ caliente: se le dice al ‘prisionero’ que si no responde se le hará tragar ‘acido’ que le quemará la garganta, el esófago y el estómago. Al no acceder se le hecha refresco de limón caliente a través de un embudo, dando la sensación de que realmente es ácido. No es peligroso para la salud.

--La ‘batidora’: los instructores sitúan cerca del oído del ‘prisionero’ una batidora eléctrica, que hace un ruido mecánico que “te pone los pelos de punta”, asegura uno de los soldados que experimentaron esta práctica.

--Puñetazos y patadas: en ocasiones, los ‘captores’ propinan golpes en diversas partes del cuerpo –nunca de cuello para arriba-. Estos golpes no son fuertes, sino que se dan en momentos en que el soldado mantiene baja la guardia y al ser inesperados provocan mayor impresión.

--Perros: según asegura uno de estos soldados, se utilizan dos perros en este tipo de práctica. “Te ponen un perro con un ladrido fuerte, para que te entre miedo. Piensas que no podrán soltarlo contra ti ya que podría matarte. Luego cogen a otro perro más pequeño y pacífico y te comienzan a arañar con sus patas, para que pienses que es el perro grande el que está haciéndolo”, relata un soldado.

Sin embargo, todos estos soldados no creen que estas prácticas deban abandonarse ya que “sirven para curtir al soldado, hay que tomárselo como un juego. Si eres militar, este tipo de cosas te podrían pasar, podrías ser capturado por el enemigo. Si no estas dispuesto a hacer este tipo de esfuerzos, mejor trabajar en una oficina”, asegura uno de los soldados con experiencia en Afganistán y Líbano.

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