La España Profunda
Javier Fumero Director ECD

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Varios datos de interés sobre la vacuna rusa Sputnik V

Un profesional sanitaria sostiene una jeringuilla y un vial con la vacuna del Covid-19
photo_camera Un profesional sanitaria sostiene una jeringuilla y un vial con la vacuna del Covid-19

Sigo con interés, desde hace días, lo que sucede con la vacuna rusa Sputnik V. Más que nada al haber constatado que la solución a esta crisis sanitaria mundial pasa por la inmunización. El bienestar de todos mejorará cuando todos estemos vacunados. Por lo tanto, el objetivo es claro: vacunas, vacunas, vacunas. No hay más.

Rusia llamó la atención del mundo entero en agosto pasado cuando se convirtió en el primer país en anunciar que había conseguido una vacuna efectiva contra el coronavirus. ¿Rusia? Rusia. Pero también se supo que el anuncio se producía cuando no habían concluido aún los ensayos en fase 3, es decir, con humanos (no había tenido tiempo material de hacerlo) y que no publicaba los datos sobre la investigación. Para echarse a temblar.

Pasaron las semanas y apareció un artículo en la prestigiosa revista The Lancet. En septiembre, una investigación sobre la Sputnik V hablaba de 120 soldados rusos y cientos de voluntarios civiles incluidos en el experimento como participantes, el uso de una forma congelada de la vacuna en la fase inicial, del protagonismo del Hospital Burdenko dependiente del Ministerio de Defensa ruso…

Poco después el Instituto Gamaleya de Moscú logró producir los primeros viales. Los rusos hablaron entonces de un remedio eficaz (al 91%) y seguro: sin contraindicaciones conocidas. The Lancet publicó el pasado mes de febrero el artículo definitivo donde se habla, efectivamente, de un remedio aparentemente seguro y eficaz. Inmediatamente, varios países del mundo empezaron a adquirir estas inyecciones: Argentina, México, Bielorrusia, Serbia, Hungría…

Hay otro dato relevante: la Sputnik V ha generado desconfianza… ¡entre los propios rusos! La campaña de inmunización no termina de arrancar en Rusia, con una población de 145 millones de habitantes. Allí no se ha establecido (como en España y el resto de países europeos) un protocolo de vacunación por edad y colectivos esenciales. No. Ahora en Rusia cualquiera que lo desee puede vacunarse: se inyecta en puestos instalados en centros comerciales. A pesar de ello, sólo el 3,23% de la población ha recibido las dos dosis del fármaco del Instituto Gamaleya y el 4,74%, la primera. Son datos del Ministerio de Sanidad ruso.

El Kremlin anunció en enero que se fijaba como objetivo suministrar las dos dosis de la Sputnik V a 20 millones de rusos antes de que finalizara el mes de marzo (el 13,8% de la población). Ha fracasado en el empeño y por mucho. Tres meses después sólo ha logrado completar la inmunización con vacuna a 4.640.000 ciudadanos (ese 3,23% citado). ¿Qué sucede? Algunas informaciones explican que Rusia está teniendo también graves problemas de abastecimiento. Ellos no tienen capacidad para producir la Sputnik V en fábricas del país y necesitan recurrir al extranjero. Por eso ha llegado a acuerdos con la India y Corea del Sur, por ejemplo. Pero este proceso está resultando laborioso y complejo. 

Lo cierto es que la Agencia Europea del Medicamento aún no ha dado su visto bueno a esta vacuna. ¿Por qué? El organismo admite dos dudas importantes: a) quiere saber si la elección de candidatos para el ensayo se realizó al azar o los voluntarios acudieron forzados (es imprescindible para acreditar el rigor del experimento); y b) causa inquietud el uso de un laboratorio dependiente del Estado y también que se haya empleado dinero público para el proyecto: existe el riesgo de un conflicto de intereses que haya terminado contaminando los resultados.

¿Se trata de pura y simple política, de otro pulso más entre Europa y Rusia? ¿Hay presiones de compañías farmacéuticas como Pfizer, Moderna, AstraZeneca y Johnson & Johnson, que no quieren perder cuota de mercado? ¿Es cierto, como aseguran altos funcionarios europeos, que el Kremlin está usando el fármaco como propaganda: no solo para lanzar el mensaje de que Rusia vuelve a ser puntera en Ciencia sino también para impulsar una red de influencia por el mundo entero en un momento de gran tensión con Occidente? Yo no he podido confirmar ninguna de estas cuestiones pero el riesgo está ahí.

En cualquier caso, el primer dictamen de la Agencia Europea del Medicamento sobre la Sputnik V se espera para este mismo mes de abril, cuando finalice la inspección de buenas prácticas sobre los ensayos realizados en Rusia. El pasado sábado debía llegar a Moscú una delegación de la Agencia.

 

Más en twitter: @javierfumero

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