La España Profunda
Javier Fumero Director ECD

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Bravo, Pedro

Pedro Sánchez en una imagen de archivo
photo_camera Pedro Sánchez en una imagen de archivo

Faltan 12 días para las elecciones generales y Pedro Sánchez ya tiene lo que quería: otro golpe de efecto movilizador. La exhumación de Franco se ‘vendió’ como un acto de justicia reparadora, que se afrontaría con discreción y perfil bajo. Pero al final hubo cambio de planes.

Sucedió algo imprevisto: el PSOE comenzó a estancarse en las encuestas. La repetición electoral empezó a pasarle factura al Partido Socialista, que no ha logrado convencer de su inocencia al electorado. Después llegó la sentencia de 1-O y en Cataluña surgieron las algaradas y los incendios. También retransmitidos en ‘prime time’.

Pedro Sánchez debía amagar pero no dar en este frente, implicado como estaba entre dos fuegos. Y el PSOE empezó a caer en los sondeos.

El pasado mes de agosto, los asesores del presidente en Moncloa lo habían advertido: vamos a necesitar, en mayor o menor medida, otro ‘efecto 23-F’, otra foto de Colón. Es decir, un suceso que les catapultara en los estudios de opinión, que evitara una desmovilización de la izquierda. Generar una nueva “alerta” ante el auge de la “extrema derecha”.

Se buscaba un nuevo revulsivo para que el votante progresista –descontento por el fracaso de las negociaciones para la formación de Gobierno y el revuelo catalán- volviera a acudir a las urnas. Solo de esta forma, advertían desde Ferraz, se evitaría una gran abstención que pusiera en riesgo un contundente triunfo de la izquierda en unos nuevos comicios.

Por este caminito, ágil y andadero, ha sido cómo el PSOE ha llegado a convertir el reality show del Valle de los Caídos en palanca movilizadora para su tibio electorado. Eso explica todo.

Ahora habrá que comprobar si la estrategia funciona. Si Cataluña no sigue desgastando al presidente en funciones, si la exhumación de Tejero y toda la panda sirve para sacar a la calle a los votantes socialistas el próximo día 10.

De momento, Moncloa ya ha logrado algo: un gran alboroto del gallinero más a la derecha del PP. Vox –que acabó exhausto en mayo y estaba en caída libre- ya es la tercera fuerza política en intención de voto.

Bravo, Pedro.

 

Más en twitter: @javierfumero

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