La España Profunda
Javier Fumero Director ECD

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Pedro Sánchez se queda muy pronto sin oxígeno

Pedro Sánchez.
photo_camera Pedro Sánchez, en su escaño.

Me marché de España a finales de junio, con un Pedro Sánchez crecido, estrenando gobierno y encantado de su arranque en La Moncloa.

Confeccionó un gobierno ideal de la muerte (Máxim aparte), que cosechó unas críticas estupendas. Rápido maniobró para lograr notoriedad y titulares pomposos con la crisis de los inmigrantes que viajaban en un barco llamado ‘Aquarius’.

Anunció un inminente apaciguamiento del tema catalán, una reforma constitucional y hasta la intención de aprobar presupuestos propios en septiembre: el pasaporte para dos años completos de legislatura socialista.

Ahora me incorporo al tajo y veo que, en tan sólo cuatro semanas, el presidente del Gobierno ha perdido mucho margen de maniobra.

Cataluña le ha estallado en la cara. A él también. Puigdemont no atiende a razones y, lejos de explorar una vía de entendimiento, ha optado por tirarse un poco más al monte (si cabe). Vienen mal dadas por ese frente: no podrá pactar prácticamente nada con el PDeCAT.

No ha logrado consensos para cuestiones tan simples como la renovación en RTVE. La derrota en la primera votación de Rosa María Mateo es un bochorno. El culmen ha sido el batacazo en la aprobación del techo de gasto para 2019.

Los socialistas no han logrado sacar adelante el objetivo de déficit para el año que viene al no contar con el apoyo de Unidos Podemos, ERC, PDeCAT y Compromís, que se han abstenido. El Partido Popular y Ciudadanos votaron en contra, como se esperaba. Únicamente el PNV ha apoyado la propuesta del Gobierno. En total, 173 diputados votaron en contra, 88 lo hicieron a favor y 86 se abstuvieron.

Por si todo esto fuera poco, el PP ha elegido –tras una muy traumática semana- al peor rival posible para Pedro Sánchez: Pablo Casado. El nuevo presidente del PP va a desplegar una dura batalla de acoso y derribo al ejecutivo socialista. El líder del PSOE no puede esperar de su rival ese oxígeno que le empieza a faltar.

Con este escenario, no es descabellado empezar a visualizar un adelanto electoral. Este gobierno tiene cuerda para sólo unos meses más. En otoño parece precipitado. Así las cosas, veo más probable una nueva cita con las urnas en primavera, coincidiendo con las europeas y autonómicas.

Más en twitter: @javierfumero

 
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