La España Profunda
Javier Fumero Director ECD

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Que lo demuestre

El comisario Villarejo durante su entrevista con Jordi Évole.
photo_camera El comisario Villarejo durante su entrevista con Jordi Évole.

Todos tenemos ya edad suficiente como para exigir que no nos tomen el pelo. Aplico hoy este principio a ese culebrón llamado caso Villarejo que parece tenerlo todo: secretos inconfesables, corrupción, chantajes, embustes, cintas de audio, líos de faldas, togas… y comisarios, muchos comisarios.

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La pandemia de coronavirus supera los 43 millones de casos con 1,15 millones de muertos.

Va siendo hora de que exijamos a este señor de larga lengua y manga tan ancha que pruebe las cosas que denuncia. Se jacta de mucho pero, de momento, ha probado más bien poco. Bla, bla, bla. 

Que si las maldades que me han pedido para proteger al barbas, que si tiene documentado haber realizado barridos del teléfono en el Congreso para la ‘número dos’ del presidente, que si campañas de imagen, que si “facturas chungas”, que si esto, que si lo otro… Un poco de seriedad, hombre.

Insisto, hasta el momento son sólo bravuconadas. Humo. Es suficiente con dedicarle un par de minutos a los audios de marras para darse cuenta de qué personaje tenemos en frente. Un señor poco fiable, áspero, bronco, deslenguado, acostumbrado a atar y desatar, a emplear cualquier medio que sirva para sus fines, adinerado y con una ambición sin límites. Peligrosísimo.

Por cierto, que me pasa en esto como con Corinna, que –oh casualidad- aparece también en los enjuagues de Villarejo. Dios los cría y ellos se juntan. El pasado mes de agosto realizó unas declaraciones a la BBC sobre el supuesto dinero del rey emérito y dijo aquella frase que dio la vuelta al mundo: “Habrá cientos de cuentas en otras jurisdicciones”.

¿Habrá? ¿Cómo que habrá? Será “hay” o “no hay”. No, no: la entrevistada dijo “habrá”. Oiga, usted: ¿eso es una deducción? ¿es una suposición? Pues ‘deducir’ delitos es delito. Si uno tiene pruebas, las presenta. Si no, debería pagar muy caras esas insinuaciones no demostradas que son injuriosas hasta que no se demuestre lo contrario.

No podemos dejar que personajes barriobajeros, interesados y miserables, tengan cuota de pantalla para sus baladronadas. Juegan con cartas marcadas. No son de fiar.

Más en twitter: @javierfumero

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