La España Profunda
Javier Fumero Director ECD

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Sigilosa

Representación gráfica del síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 (SARS-CoV-2), creado por los Centros para Control de Enfermedad y Prevención, que revela la morfología ultraestructural exhibida por los coronavirus.
photo_camera Representación gráfica del síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 (SARS-CoV-2), creado por los Centros para Control de Enfermedad y Prevención, que revela la morfología ultraestructural exhibida por los coronavirus.

Venga, va. Lo digo abiertamente. Game over. Esta pandemia tiene las semanas contadas. Hay literatura científica abundante que así lo confirma. Esta primavera será la sentencia de muerte de este SARS-CoV-2 que ha durado dos años y se ha portado como un jabato en términos víricos. Bastante ha resistido.

Pero ya no da más de sí. Está muy debilitado y la población, al vacunarse, le ha cortado el paso de forma definitiva. ¿Habrá nuevas variantes? Sí, unas cuantas. Pero el bicho va perdiendo letalidad cada mutación que pasa y quedará como una gripe común o resfriado.

Ahora nos acaban de presentar en sociedad la variante “sigilosa”, así la han llamado quizás para meternos un poco más de miedo. Cautelosa o no, en Dinamarca ya le han tomado la medida (a España acaba de llegar) a esta BA.2 que goza de una altísima tasa de transmisibilidad dada la vertiginosa velocidad con la que se propaga.

En aquel país, la Ómicron Sigilosa ya supone el 35% de los nuevos contagios registrados en los últimos diez días, la mitad de todos los casos de Ómicron. Pero los estudios daneses no están mostrando un mayor riesgo de hospitalización de los pacientes con BA.2. Tan es así, que las autoridades locales van a eliminar en breve todo tipo de restricciones: mascarilla, distancia social... 

Son buenas noticias. Ha pasado lo peor de esta pandemia y ahora vamos a poder centrarnos en asuntos pendientes que llevamos tiempos descuidando. Por ejemplo, el descanso del personal médico y de enfermería (exhausto tras esta campaña feroz), la gestión de la atención primaria (que ha colapsado y en estos momentos resulta del todo insuficiente), las listas de espera kilométricas de otras enfermedades graves (que han sido descuidadas hasta el extremo)…

Hay tarea por hacer.

Más en twitter: @javierfumero

 
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