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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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¿Por qué el 5 G de Huawei es peligroso para nuestra seguridad?

Seguridad y tecnología
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Por lo visto, la tecnología 5G va a revolucionar nuestras vidas. 5G son las siglas que identifican a la quinta generación de tecnologías de conectividad de telefonía móvil, sucesora del actual 4G, que a su vez sustituyó al 3G, etc.

Promete multiplicar por 100 la velocidad de las conexiones, impulsar los vehículos sin conductor, el internet de las cosas, la automatización de las fábricas, pero también las armas gobernadas por la inteligencia artificial (por ejemplo, los tanques y aviones pilotados por control remoto).

Proporcionará a los usuarios mayor velocidad (pasar de 150 megas por segundo a hasta 20 gigas por segundo en el futuro) y supondrá menos tiempo de respuesta desde que se da la orden a un dispositivo hasta que se ejecuta. Y, de conectar 10.000 dispositivos por kilómetro cuadrado, se pasara a un millón.

Por lo visto, es el comienzo real del llamado internet de las cosas: que cualquier objeto se conecte a la red, y que interactúen entre ellos y tomen decisiones de forma autónoma. 

Para el consumidor, supondrá que el teléfono móvil se conecte a mayor velocidad que el ordenador de casa, poder descargar películas en segundos, ver la televisión en la playa y visitar Honolulu desde el salón gracias a la realidad virtual.

Se aplicará a la cirugía de robots y con el médico a miles de kilómetros, a las redes de energía, en la automatización de las fábricas, y a la agricultura. Mejorará la movilidad en las ciudades: con el 5G llegarán los coches autónomos y los coches conectados con la ciudad. 

Todo estará conectado entre sí: los electrodomésticos, los coches, la energía, la oficina... y todo podrá ser controlado de forma remota.

Según la Comisión Europea, los beneficios estimados de introducir el 5G en cuatro sectores, automoción, salud, transporte y utilities, supondrán 62.500 millones de euros de impacto directo anual dentro de la UE  en 2025. Afecta a otros campos, como seguridad y defensa, media y entretenimiento, servicios financieros... Se habla de que viene una nueva era de desarrollo económico.

La batalla por la implantación del 5G es ahora la nueva carrera espacial, porque ha puesto a competir a las grandes potencias. China y EEUU son los principales actores de ese pulso por la hegemonía mundial, que ofrecerá además la oportunidad de hacer mucho dinero y desplegar poder blando sobre el tablero mundial. 

Si Europa tuvo el liderazgo del 3G, y EEUU lo fue con el 4G, ahora China va muy por delante. Pekín fijó hace años el desarrollo del 5G como una prioridad nacional, y, según los expertos, en este momento saca una ventaja de cinco años a los Estados Unidos, mientras que Europa está fuera de la carrera.

En Washington se muestran francamente alarmados. El Consejo de Seguridad Nacional ha concluido que, si China acaba dominando la industria de la conectividad, «ganará políticamente, económicamente y militarmente».

Mientras en EEUU el esfuerzo lo realizan las grandes compañías privadas de telecomunicaciones, en China quien compite es el Estado, con toda la potencia que tiene un poder centralizado.

En este momento, Huawei es líder indiscutible en la venta de equipamiento 5G, mientras que prácticamente ninguna de las compañías norteamericanas compite en la industria de la conectividad inalámbrica, y sus empresas se apoyan en la tecnología de Ericsson y Nokia, muy superada. «La preocupación general es que los fabricantes chinos como Huawei se vuelvan tan dominantes que no haya más alternativa que utilizar sus equipos», dijo a la revista Wire el experto Harold Feld.

Washington ha empezado a defenderse, de muy diversas maneras. La Casa Blanca ve en Huawei una plataforma potencial de espionaje al servicio de Pekín. Donald Trump ha declarado la guerra a Huawei y a China, diciendo que «la carrera por el 5G está en marcha y Estados Unidos debe ganar».

Me explica en un buen amigo, experto en tecnología, que, con la implantación de las redes de 5G, van a poder espiarlo todo y a todos. Y si el operador hegemónico va a ser Huawei, eso empieza a preocuparme. Porque no se trata de una empresa "normal". Es una empresa del estado, de China. Así que, intuitivamente, concluyo que el 5G de Huawei va a ser un peligro para nuestra seguridad.

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En Twitter @JoseApezarena

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