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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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Demasiadas parejas de hermanos islamistas y asesinos

El 15 abril 2014, la maratón de Boston sufrió un atentado terrorista con explosivos. Dos artefactos causaron la muerte de tres personas y otras 282 resultaron heridas. Los autores fueron los hermanos Tamerlan y Dzhokhar Tsarnaev, dos islamistas chechenos presuntamente plenamente integrados en Estados Unidos.

El 8 enero de 2015, la revista satírica francesa Charlie Hebdo sufrió un terrorífico asalto en su sede de Paris. Dos individuos, armados con rifles Kalashnikov, mataron a tiros a doce personas e hirieron a otras once mientras gritaban “Alá es el más grande”. Los autores fueron los hermanos Saïd y Chérif Kouach, ambos nacidos en Francia y con nacionalidad gala.

El 13 de noviembre de 2015, la capital francesas vivió una sucesión de atentados yihadistas con explosivos, uno de ellos en la sala de fiestas Bataclan. Protagonistas destacados fueron los hermanos Ibrahim y Salah Abdeslam, este último recientemente detenido después de haberse convertido en el hombre más buscado por Francia.

Ahora, este 22 de marzo, Bruselas se ha visto atacada por la violencia terrorista con los atentados en el aeropuerto de Zaventem y en la estación de Metro de Maelbeek, en los que se han contabilizado una treintena de víctimas mortales. Protagonistas, los hermanos Jalid y Brahim El Bakraoui.

Demasiados casos de hermanos musulmanes convertidos en asesinos. Parece que en ese tipo de relación familiar se consigue cierta facilidad para formar tándem con un objetivo tan terrible como es la matanza terrorista. Seguramente tiene algo que ver el efecto ascendiente y la influencia del mayor sobre el menor.

En todos los casos citados, los medios de comunicación han relatado por extenso la historia y peripecias de esas sucesivas parejas de hermanos, indicando con detalles procedencia, educación, presencia en su caso en zonas de conflicto bélico, entrenamiento, influencias mutuas entre ambos… Una información bastante exhaustiva, que seguramente han leído también otras muchas parejas de hermanos que se encuentran ya bajo la influencia del islamismo radical y suicida.

Confieso que yo mismo he seguido con interés las detalladas historias sobre la vida y perfiles de los asesinos. También para intentar entender de dónde han surgido esos terroristas, cómo se ha fabricado su personalidad, en qué condiciones han ido forjando el objetivo hasta convertirse en suicidas.

¿A dónde quiero llegar? A que esos relatos tan pormenorizados posiblemente estén sirviendo también para que futuros terroristas islámicos, y en concreto hermanos, los puedan ver como héroes, como ejemplos a seguir, y eso anime a uno y al otro a dar el paso adelante e imitarles en su “martirio”. Mucho más aún observando los daños elevados que han logrado causar y el desconcierto desatado en los países occidentales.

Mi conclusión sobre la marcha: pongamos medida en el relato de esos perfiles de hermanos terroristas.

 

De igual forma que en España se consiguió cierta moderación a la hora de informar del terrorismo etarra, precisamente para no magnificar los asesinatos y no amplificar el efecto propagandístico que pretendían los pistoleros y sus ideólogos de cuello blanco, quizá habría que plantearse algo semejante respecto a quiénes son, de dónde vienen y cómo optaron por el yihadismo, esas parejas de hermanos citadas. Y las que puedan surgir a partir de ahora. Porque me temo que el fenómeno puede reproducirse. Veremos.

editor@elconfidencialdigital.com

En Twitter @JoseApezarena

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