José Apezarena

Albares siembra el terror

Albares junto a Pedro Sánchez

El ministro José Manuel Albares, titular de Asuntos Exteriores, no atraviesa precisamente uno de sus mejores momentos. Más bien todo lo contrario.

Resulta, por ejemplo, que el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, nada más tomar posesión, llamó a cerca de cuarenta de ministros de Asuntos Exteriores, de otros tantos países. Pero no al ministro español.

En la lista aparecían, por supuesto, países como Israel y Reino Unido; varios de la UE, como Alemania, Francia, Italia, Polonia, Hungría y Dinamarca; otros con los que Washington desea mantener buenas relaciones, como Marruecos y Arabia Saudí; y otros en principio no tan destacados, como República Dominicana, Argelia... Albares, ninguneado.

El Gobierno español ya tuvo dificultades para contactar con el equipo de Donald Trump tras su triunfo en los comicios de noviembre y antes de que accediera a la Casa Blanca. Los ataques del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a los magnates que apoyan a Trump, no favorecen mucho.

Además, la desmoralización ha hecho presa en los cargos intermedios de Exteriores porque, tal como adelantó Confidencial Digital, Albares, en el último concurso, ha dejado a una quincena de subdirectores generales sin embajada. El desánimo y el malestar ha cundido también entre muchos miembros de la Carrera Diplomática, sorprendidos por los criterios de selección del ministro.

Se ha producido una auténtica revuelta de diplomáticos contra la arbitrariedad de Albares en los nombramientos de embajadores.

La Asociación de Diplomáticos Españoles (ADE), que agrupa a más del 70 por ciento de los funcionarios de la Carrera, le han remitido una carta en la que muestran su malestar cómo cubre esos cargos.

Piden a Albares que respete los principios de talento interno, experiencia, desempeño y cualificación. Y hablan de frustración personal y profesional que sufren los diplomáticos

Las actuaciones de Albares son, por lo visto, un espectáculo internacional. La prensa inglesa destaca que el ministro ha destituido a siete altos funcionarios y que eso provoca un “clima de terror” en el ministerio.

El terror lo pudo, quizá, aprender durante su paso por la embajada de París, dada la historia del país y la afición de la llamada Revolución Francesa a cortar cabezas, utilizando para ello su invento nacional, la guillotina. En aquella representación dejó un recuerdo, malo, imborrable.

Hablando de terror, Albares acortó la estancia del embajador en Croacia, Juan González-Barba, con el que tuvo un enfrentamiento en 2021 y al que cesó como secretario de Estado, porque no le gustó que publicara un artículo sobre la proyección exterior de la Monarquía parlamentaria, en el que elogiaba el papel desempeñado por la Corona en España y su labor en favor de la proyección exterior de nuestro país.

Y acaba de destituir el embajador en Bélgica, Alberto Antón, después de que apareciera en un video dando unas cabezadas, vencido por el sueño, durante el discurso pronunciado por el ministro en la inauguración de la Conferencia de Embajadores. Resulta que había pasado una mala noche, afectado por un fuerte proceso gripal, lo que, unido a la toma de medicamentos, pudo provocar esa somnolencia. Cesado.

El asunto ha sido destacado por The Times y otros medios internacionales. En broma, Ignacio Cembrero trazó un paralelismo, recordando que Kim Jong ejecutó en 2015 a su ministro de Defensa por adormilarse en un acto que él presidía en Pyongyang.

Sobre el cambio en Bélgica, medios diplomáticos consultados por ECD ponen de relieve que eso facilitará que el actual embajador representante permanente de España en Bruselas, Marcos Alonso, muy amigo de Albares y compañero de promoción, pueda tener más cerca a su pareja, la también diplomática Nieves Blanco.

Lío, líos grandes pues, en el ministerio de Exteriores. Por no citar actuaciones como el brusco intento de desmentir una noticia de Confidencial Digital rigurosamente cierta. Daba la casualidad de que la fuente era Moncloa.

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