Confidencialmente
José Apezarena Editor de Confidencial Digital

Blog

Dinamitar Génova 13

Fachada de Génova 13.
photo_camera Fachada de Génova 13.

Apenas aterrizar en la dirección nacional del PP, tras ganar en julio de 2018 el Congreso Nacional, frente a Soraya Sáenz de Santamaría, Pablo Casado se planteó abandonar la sede de la calle Génova 13.

El trasfondo era el deseo de ‘pasar página’ frente al PP ‘de Mariano Rajoy’. Alejarse de la imagen de ‘partido corrupto’ que había ido acumulando la formación política, atosigada por los casos Gürtel, Arena, Auditorio, CAM, Brugal, Canal Isabel II y tantos y tantos otros.

Sin embargo, al final, la decisión fue continuar en ese inmueble, donde Casado ha mantenido el despacho de presidente hasta hoy.

El Partido Popular afronta esta semana un auténtico terremoto, con la declaración de Luis Bárcenas en la Audiencia Nacional por las obras de remodelación, precisamente, de la sede de la calle Génova, y que puede convertirse en el juicio sobre la caja B del partido.

Se anuncia un previsible seísmo, si se cumple el anuncio que ha hecho el ex tesorero de tirar de la manta. Es previsible, por ejemplo, que acabe centrándose en los sobresueldos cobrados o no por dirigentes nacionales, entre ellos José María Aznar y Mariano Rajoy.

No sé cómo habrán dormido esta noche los dos ex presidentes.

Como han escrito algunos analistas, el PP aguarda con la respiración contenida lo que pueda hacer y decir Luis Bárcenas. Un testimonio que amenaza con convertirse en una trituradora para el partido.

Desde el PP se responde que el ex tesorero ha cambiado de versión diez veces en diez años. Es cierto que Bárcenas ha dicho unas cosas y lo contrario. “Eso es absolutamente falso, en el partido no ha habido nunca una contabilidad B”, afirmó en febrero de 2013 ante el fiscal de Anticorrupción. 

El problema es que ahora ha cambiado de versión. Y, sobre todo, que dice que aportará pruebas de los famosos sobres, con documentos, agendas, papeles, grabaciones…

 

Al PP y a Pablo Casado les esperan días durísimos. A pesar de que la actual dirección insista en quitarse de en medio, en lavarse las manos diciendo que ocurrió en tiempos pasados, con ‘otro’ Partido Popular y ‘otra’ dirección, porque ningún integrante de la actual aparece implicado en tales asuntos.

Hay que decir que, se demuestren o no judicialmente las acusaciones del ex tesorero, eso, a efectos políticos, casi da igual. Porque, acabe como acabe, las consecuencias mediáticas van a ser demoledoras. Una vez más, la famosa (y tremenda) ‘pena de telediario’.

El coste de imagen, de reputación, para el PP va a resultar muy alto. Y quizá también la traducción en las encuestas electorales. 

No obstante, dentro de lo malo, el partido de Casado se beneficia de dos circunstancias que en parte pueden jugar a su favor, en la línea de minimizar el daño electoral. 

Uno, la pandemia. La crisis del coronavirus ocupa gran parte de la atención de los ciudadanos, acogotados por las cifras de contagios y de fallecimientos, y ante la evidencia de que la amenaza sigue siendo muy grave.

El segundo, que, previsiblemente, faltan tres años para las próximas elecciones. Y eso, políticamente, son muchos años. Más aún si nos atenemos de la débil memoria de los españoles.

Por poner un ejemplo, hoy no está en el imaginario popular el recuerdo de la condena al PSOE por financiación ilegal, en el caso Filesa. Ni les suena. Aunque entonces fuera uno de los factores que condujo a que perdieran el poder. ¿Y alguien se acuerda de los EREs de Andalucía?

En cualquier caso, por mucho que intenten quitarse de encima el polvo, al PP le va a costar borrar los rastros del pasado. Y, en efecto, la actual sede, Génova 13, es un testigo mudo de ese pasado.

Así que a lo mejor al PP le compensa dinamitar el edificio donde se han producido gran parte de los hechos que ahora van a transitar por las salas de la Audiencia Nacional. El inmueble donde trabajaba Luis Bárcenas, donde presuntamente se repartieron sobres, y a donde acudían los empresarios en busca de contratos.

Acabar, en fin, con la sede donde se celebraron las victorias de Aznar y Rajoy, y donde tuvieron despachos María Dolores de Cospedal, Ignacio González, Esperanza Aguirre, Cristina Cifuentes… 

Puede ser una buena idea.

editor@elconfidencialdigital.com

Más en Twitter

Comentarios
Somos ECD
Periodismo libre, valiente, independiente, indispensable