José Apezarena

¿Dulce Cataluña?

Manifestación en Barcelona para conmemorar el aniversario del 1-O

Dolça Catalunya (Dulce Cataluña) es un blog digital de opinión, en catalán y castellano, que trata principalmente sobre la actualidad de Cataluña, aunque también del resto de España, iniciado en 2013 y muy crítico con el nacionalismo catalán.​

Tomo de ese blog el título y pregunto: ¿Es Cataluña dulce? O más bien, ¿es dulce la situación que se vive allí?

Un lector de este periódico, miembro de Somos ECD, me escribe para quejarse de que la generalidad de la prensa española no refleja mínimamente las cosas que suceden en Cataluña.

Cuenta que un periódico regional, que califica de “vocero institucional”, habló recientemente sobre la demanda de catalán, que -según nuestro comunicante- en realidad, es a la inversa, porque “nunca, el desafecto a la lengua ha sido tan grande”, resultado de la polarización política y agresividad con el castellano.

Y se detiene en relatar noticias que reflejan -dice- la auténtica "revolución económica" que se está dando allí, y que, por lo visto, desconocemos en el resto de España.

Cita el caso de la supuesta financiación "singular", que Salvador Illa califica como la mayor inversión del siglo XXI, y detalla algunas informaciones recientes de la prensa catalana:

-436 millones para construcción, ampliación, reforma de 21 edificios judiciales.

-1.400 millones para repostaje de vehículos eléctricos y ayudas.

-Duplicación en cinco años de la inversión en  municipios: 500 millones, destinados a 947 municipios, 41 consejos comarcales y 65 entidades independientes. Los más beneficiados serán Barcelona y Penedés, frente a Terres del Ebre, los que menos.

-Obsesión por invertir los ingentes millones otorgados por el Gobierno central para ampliar el aeropuerto, en contra de la lógica humana: casi 4 millones de habitantes inhalando contaminación en las proximidades del aeropuerto, en el que intentan alcanzar 18 millones más de pasajeros. Contra la legislación medio ambiental, española o europea, en vez de ampliar Gerona y Reus, como corroboraron los técnicos, y uniéndolos con la capital por lanzaderas.

-Aumentar la renta garantizada a 65.000 personas, incluso como plus a los trabajadores. Una multitud de trabajadores acuden a los comedores de beneficencia para llegar a fin de mes.

-Plan de 18.500 millones para liderar España en renovables y proyectos industriales, de los que 13.700 millones procederán del Instituto Catalán de Financies, indicando que exprimirán los fondos europeos.

-La Generalitat, reclamará 5.029 millones al Estado por la falta de inversiones desde 2015, ignorando que el resto de España se halla en el mismo supuesto.

-Nuevo presupuesto para fomentar el catalán.

Opina el comunicante que se están creando más pilares insolidarios respecto a España, lo que, a la corta, volverá a derivar en "tensiones sociales y políticas" y en desigualdades regionales, generadores a su vez de recelos y odios.

No ve reflejado en los medios nacionales el gran peligro que implica para el concepto de derecho internacional el dar a Cataluña competencias exclusivas, que identifican la soberanía del Estado, como es el caso de las fronteras.

Le preocupa la tendencia de entregar puertos, aeropuertos y fronteras, porque son temas soberanos que ayudan a configurar un estado por derecho internacional. Se está jugando con fuego.

Termina destacando el mecanismo coercitivo que representará para los constitucionalistas el trasferir completamente la inspección fiscal a Cataluña, porque “empezará la caza a los que no colaboramos con los sueños y pesadillas nacionalistas”.

Además del testimonio de ese lector de ECD, sobre la marcha me vienen a la cabeza dos pinceladas. Una, el comentario que en su día realizó la directora de la Real Academia de Historia, Carmen Iglesias: “De Cataluña me preocupa la tergiversación de la Historia y el fanatismo”.

La otra, los cientos de sanitarios que se han quedado sin plaza por el nivel de catalán, y el comentario de uno de ellos: “Me vuelvo a Andalucía, no tengo fuerzas para seguir”.

Son solo dos apuntes. Cataluña no parece “dolça”. Más bien “amarg”.

editor@elconfidencialdigital.es

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