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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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Además de esconder al rey, ¿qué más esconde Pedro Sánchez?

Junqueras saluda a Pedro Sánchez.
photo_camera Junqueras saluda a Pedro Sánchez.

Felipe VI no estará hoy en Barcelona, en la entrega de despachos a los nuevos jueces, un acto que siempre ha presidido el rey.

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La pandemia de coronavirus supera los 43 millones de casos con 1,15 millones de muertos.

El Consejo del Poder Judicial ha confirmado que le habían invitado "como siempre", que en un primer momento La Zarzuela confirmó la asistencia, pero que posteriormente la anuló.

Nadie ha dado una explicación plausible sobre lo ocurrido. La Zarzuela se ha mantenido, como siempre, en su habitual actitud de hermetismo, mientras que en el Gobierno nadie ha salido a dar la cara.

Eso sí, desde ámbitos gubernamentales se han sugerido motivos de seguridad y de oportunidad.

En cuanto a lo primero, ¿cuáles son esas razones? ¿Es que se ha descubierto un complot terrorista para acabar con el monarca, y no nos lo quieren decir?  Me extrañaría mucho que ahí estuviera la causa.

Además, tal hipótesis nos llevaría a preguntar si los servicios del Estado son tan incapaces que no pueden garantizar la integridad del jefe del Estado cuando se presenta en una parte del territorio nacional. Pero, insisto, no creo que  ahí esté el motivo.

En cuanto al argumento de la oportunidad, es lícito, y hasta obligado, plantear: ¿motivos de oportunidad… para quien?

Conociendo la personalidad y trayectoria de Felipe VI, no creo que tales planteamientos se hayan manejado en La Zarzuela.

Más bien pienso lo contrario. Tengo la convicción de que al rey no le ha gustado nada que le hayan escondido. Que es como algunos pueden interpretar la ausencia.

Porque Felipe nunca se ha escondido, nunca ha dado la espalda, cuando se trata de Cataluña. Ni le va, ni lo considera una solución para nada.

En 2012, acudió al estadio Vicente Calderón a presidir la final de la Copa, entre el Barça y el Athletic de Bilbao, sabiendo que ambas aficiones iban a dedicarle una monumental pitada, como así ocurrió. Y la aguantó a pie firme, sin más aspavientos.

En agosto de 2017, Felipe fue el primer rey que se manifestó por las calles, y eso ocurrió precisamente en Barcelona, tras los atentados de las Ramblas. Allí, por cierto, grupos independentistas le increparon.

Y el 3 de octubre pronunció el discurso más comprometido desde que llegó al trono. Ante las cámaras de televisión, criticó con firmeza y condenó el intento secesionista que se acababa de perpetrar en Cataluña dos días antes, el 1-O.

Así que lo de la “oportunidad” habría que situarlo en los ámbitos del Gobierno, del Gobierno Sánchez. Motivos hay, porque, por ejemplo, se dispone a negociar los Presupuestos de 2012 y va a necesitar los apoyos del independentismo catalán.

A la vez, la exclusión del monarca ha coincidido con el inesperado anuncio del ministro de Justicia de que se va a iniciar una reforma del Código Penal para rebajar las penas del delito de sedición, y se van a tramitar los indultos de los líderes secesionistas.

La iniciativa se produce después de que el Supremo anulara, en julio, unos indultos encubiertos a los condenados, por la vía de concederles, por las autoridades penitenciarias catalanas, un régimen de semi libertad utilizando el artículo 100.2 del reglamento de prisiones. 

En octubre de 2019, Pedro Sánchez había expresado su compromiso de acatar el "cumplimiento íntegro" de la sentencia del Supremo que condenó a los responsables del 1-O, "como corresponde dijo- a un estado social y de derecho como el español". Bueno, pues, de eso, nada de nada.

La palabra de Pedro Sánchez, lo mismo que sus compromisos, tienen el crédito que tienen. Y por eso ahora se dispone a incumplirlos.

¿El anuncio del ministro de Justicia tiene algo que ver con los presupuestos? La portavoz de Junts, Laura Borrás, ha admitido que el inicio del trámite de los indultos a los condenados por el procés no puede desvincularse de la negociación de los Presupuestos Generales del Estado de 2021. A confesión de parte

Actualmente, los indultos tardan en concederse más de nueve meses desde que se solicitan. Y requieren el parecer del tribunal juzgador y de la Fiscalía, aunque no son vinculantes y por tanto la decisión final corresponde al Gobierno.

Pero el Ejecutivo tiene que justificar que los concede por razones de "justicia, equidad o utilidad pública". ¿Como argumentarlo?

Las cosas están así ahora. ¿Cómo las cambiará el Gobierno, con la anunciada reforma? No lo ha dicho todavía.

Lo que parece evidente es que Pedro Sánchez “necesita” un gesto de cara a los independentistas catalanes, si quiere que le voten los Presupuestos.

Por cierto, parece que lo de los indultos tampoco es lo que demandan los condenados del 1-O y sus respectivos partidos, que han reaccionado diciendo que nada de indultos. Lo que exigen es la amnistía. O sea, el perdón total y el olvido de lo que hicieron.

Muy claro había sido ese respecto Oriol Junqueras, cuando declaró aquello de que los indultos “se los metan por donde les quepa”. ¿Entonces?

Visto lo cual, ¿qué más está dispuesto a hacer Pedro Sánchez y nos lo oculta? Como ha ocultado al rey. Como ha demostrado tantas veces, es capaz de todo.

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