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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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Los increíbles charcos de Zapatero

José Luis Rodríguez Zapatero.
photo_camera José Luis Rodríguez Zapatero.

José Luis Rodríguez Zapatero no dejó precisamente buen recuerdo de su gestión como presidente del Gobierno. Más bien todo lo contrario.

Suele decirse que, en España, las elecciones no las ganan los partidos, sino que las pierden los gobiernos. En el caso de Zapatero constituyó una evidencia.

Los continuados 'éxitos' del zapaterismo llevaron en volandas a La Moncloa a Mariano Rajoy, que incluso consiguió mayoría absoluta. Y, a la vez, dejó postrado al Partido Socialista, formación que todavía no ha superado el bache, como bien han ido mostrando las siguientes elecciones.

Zapatero aseguró entonces que, cuando abandonara la presidencia del Gobierno, optaría por una existencia discreta y apartada, sin protagonismos. No lo ha cumplido.

No solamente no se ha quedado quieto. Es que no para de meterse en charcos, de los que, como es normal, suele salir empapado.

Ya tuvo una sorprendente actuación cuando, apenas dejar La Moncloa, protagonizo una visita, en persona, a la sede del ministerio del Interior, para una inusual reunión con su titular, Fernández Díaz. Nunca han querido explicar a qué fue Zapatero y qué tenía que revelar, no al presidente del Gobierno, sino al ministro.

Después, el ex presidente se ha implicado intensamente en el problema de Venezuela. Pero, no para defender a sus habitantes de la persecución y la miseria que están padeciendo, sino para servir de coartada a la dictadura bolivariana de Maduro.

Así, al menos, se está valorando su papel, que le ha merecido críticas y descalificaciones fuera y dentro de España.   

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, mantuvo una polémica en la que afirmó: "Zapatero está en el grado más alto de imbecilidad. Mi consejo es que no sea imbécil. Eso es muy importante. Creo que le puede hacer mucho bien. Él ha estado luchando a favor de la dictadura venezolana en 2016, 2017 y 2018. Es el ministro de Relaciones Exteriores de la dictadura".

 

Denunciado por Human Rights Watch, la oposición venezolana ha llegado a compararlo con míster Bean, el cómico británico.

Por cierto que, en las primarias del PSOE, Zapatero apoyó expresamente a Susana Díaz, frente a Pedro Sánchez.

Ahora se ha metido en otro charco, no pequeño. La ha vuelto a armar por su encuentro secreto con Arnaldo Otegi, el pasado 8 de septiembre, en Elgoibar, recién desvelado. A lo que se han añadido unas declaraciones del socialista Eguiguren afirmando que, cuando era presidente del Gobierno, se planteó indultar a los presos de ETA en la tregua de 2006, para amarrar el final de la violencia. Unos días después, la banda volaba la Terminal 4 de Barajas.

Esa reunión con Otegi, cuando se debate el futuro de los políticos catalanes presos (si serán excarcelados o no), y también con la urgencia del Gobierno Sánchez por conseguir votos para los presupuestos, por ejemplo los de HB Bildu, ha encendido, inevitablemente, las polémicas.

A lo que parece, Zapatero no aprende.

editor@elconfidencialdigital.com

En Twitter @JoseApezarena

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