Juan Carlos I se tapa
Vamos a hablar sobre ‘Reconciliación’, ahora que ya se ha publicado la versión española y lo hemos podido leer.
¿Qué hace el rey de España recibiendo en Abu Dabi a periodistas franceses para hablar de su futuro libro de memorias y sin hablar con periodistas españoles?
¿Qué hace, dando una entrevista a una televisión francesa, entrevista que no ha concedido en años a una cadena española?
¿Qué hace un rey de España grabando un mal vídeo (técnicamente hablando) en el que se dirige a los jóvenes para que compren su libro? Una iniciativa que ha provocado la inusual reacción de La Zarzuela, que siempre calla, diciendo que el vídeo es “innecesario” e “inoportuno”. Se nota que están más que hartos.
¿Qué hace todo un rey de España prestándose a actuar como lector improvisado de su propia autobiografía, versión audiolibro?
En definitiva. ¿Qué hace escribiendo un libro que él mismo cataloga de inconveniente, citando para ello a su padre, al que no hace el menor caso, como no escucha las recomendaciones, consejos y aun prohibiciones de la Casa Real?
Estamos ante un libro en el que don Juan Carlos se tapa. Se tapa en buen número de asuntos, en los que, como poco, no juega limpio, y, como mucho, no dice la verdad... deliberadamente. No es que no recuerde bien, o que se equivoque, es que oculta. Como digo, deliberadamente.
Por poner un ejemplo. El relato que hace la muerte de su hermano Alfonsito, alcanzado por un disparo del propio Juan Carlos. Según dice (escribe), “un disparo saltó por los aires, la bala rebotó y alcanzó a mi hermano en la frente”.
Otro ejemplo. La increíble versión que ofrece sobre la entrevista que mantuvo en Baqueira Beret con Armada, dos meses antes del 23-F, afirmando que no le contó nada de un posible golpe de estado, ni de la reunión con Enrique Múgica y el alcalde de Lérida en la que se habló de un gobierno de concentración.
Juan Carlos se tapa en casi todos los temas delicados que aborda en su libro.
Al mismo tiempo, por cierto, se mete en berenjenales muy peligrosos. Como cuando sugiere dudas sobre el atentado contra Carrero Blanco, recordando que, la víspera, el almirante se entrevistó con Kissinger, y extrañándose de que los terroristas hubieran podido perforar el túnel tan cerca de la embajada USA. Una enorme imprudencia por parte del rey emérito.
Es injusto, en numerosos momentos, con su hijo, el rey Felipe VI. Como cuando le echa en cara haber excluido de la Familia Real a sus hermanas Elena y Cristina. Olvida (¿) que es lo que él mismo hizo, cuando dejó fuera a sus hermanas las infantas Pilar y Margarita. La Familia Real de Juan Carlos estaba formada por sus padres (don Juan y doña María), los reyes (Juan Carlos y Sofía) y sus hijos (Elena, Cristina y Felipe). Exactamente lo mismo que ocurre ahora: los reyes, los padres de los reyes, y los hijos. Sobra la crítica.
En fin, el libro da para mucho comentario. Pero la conclusión final es que difícilmente va a modificar la percepción que se tiene sobre don Juan Carlos; cuando no se va a ver perjudicada un poco más.
Como diría Ricardo de la Cierva, en otra coyuntura, por supuesto, ¡qué error, qué inmenso error!
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