José Apezarena

¡Por qué no te callas!

Rey Juan Carlos

Juan Carlos I hizo famosa su frase ¡Por qué no te callas!, dirigida al dictador venezolano Hugo Chávez.

Ocurrió en noviembre de 2007, en el marco de la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, celebrada en Santiago de Chile. Chávez se dedicaba a interrumpir al entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el rey le espetó abruptamente lo de callarse.

El gesto mereció un gran eco, la frase hizo fortuna, y hasta se imprimieron camisetas con ese lema.

La semana pasada participé en el programa de Jesús Cintora, Malas Lenguas, y afirmé que, cada vez que veo y escucho al ahora emérito, don Juan Carlos, me pregunto por qué no se calla.

A estas alturas, con todo lo que ha pasado, lo mejor que podía hacer don Juan Carlos es desaparecer de cualquier protagonismo y presencia pública.

En lugar de ello, últimamente se ha dedicado a querellarse con todo el mundo. Contra Miguel Ángel Revilla, de nuevo contra Corinna Larsen... y en su entorno anuncian que está dispuesto a ir contra quien haga falta “en defensa -dicen- de su honor”. En esa línea, cuentan que sigue con atención los comportamientos de Bárbara Rey, como ocurrió con el spot en el que ella anunciaba una marca de colchones.

Expliqué en el citado programa que don Juan Carlos no hace más que complicar las cosas a Zarzuela. Es decir, a su hijo, el rey.

Y conté que el emérito está hartando a la Casa del Rey, a la gente que tiene a su lado, incluso a sus abogados, porque protagoniza comportamientos imprevisibles. Se comporta como una persona caprichosa, no se deja aconsejar, , como resultado, toma decisiones inadecuadas. También de esas que perjudican a su hijo.

Tal proceder resulta increíble en alguien que acumula un ejercicio político tan relevante y que ha protagonizado casi cuarenta años en la Jefatura del Estado, con hitos espectaculares como la transición a la democracia.

Mario Vargas Llosa, en su libro Conversación en la Catedral, planteaba esta pregunta crítica: “¿En qué momento se había jodido el Perú?”.

Eso me anima a preguntarme también, con perdón: ¿En qué momento se jodió don Juan Carlos?

editor@elconfidencialdigital.es

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