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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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Por qué Yolanda Díaz está agazapada

photo_camera Yolanda Díaz

A pesar del lanzamiento estelar que le proporcionó Pedro Sánchez, a día de hoy Yolanda Díaz se mantiene agazapada.

El presidente del Gobierno, y líder socialista, colocó a la vicepresidenta como emblema y representación de la izquierda-izquierda, al afirmar, en una entrevista, que su proyecto de futuro es formar un Gobierno del PSOE en coalición “con el espacio que representa Yolanda Díaz”.

Con ello, Sánchez le otorgó la representación y titularidad de la izquierda a partir del socialismo, ninguneando de forma descarada a su socio de Gobierno, Podemos.

Así lo entendieron las principales figuras del podemismo, que salieron en tromba a intentar tapar la herida. Echenique replicó que el espacio de Yolanda Díaz es Podemos. De otra manera lo formuló la lideresa Ione Belarra, afirmando que “el espacio de Podemos es el de Yolanda Díaz”.

Y Pablo Iglesias, el mentor de la vicepresidenta, la persona que la colocó en la línea de salida en la carrera hacia la presidencia del Gobierno, aseguró que Yolanda Díaz "existe" gracias a Podemos”. A lo que la interfecta respondió diciendo que “los liderazgos los decide la gente”.

Pero, lejos aprovechar coyuntura tan favorable, en lugar explotar a tope la ‘consagración’ que le había regalado Pedro Sánchez, Yolanda Díaz se ha mantenido en silencio, oculta, escondida. ¿Por qué?

Su actitud tiene una explicación. Antes de lanzar a tope la plataforma, su apuesta ideológica, necesita que queden limpios de polvo y paja algunos/as de su principales socios/as.

Por ejemplo Ada Colau, imputada por conceder subvenciones municipales a entidades sociales amigas, una de ellas la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. A pesar de la imputación, ella ha decidido continuar como alcaldesa.

Por ejemplo Mónica Oltra, imputada por el caso de abusos a una menor tutelada por su ex marido. Una Mónica Oltra que también se mantiene como vicepresidenta valenciana.

 

Con semejante escenario, la plataforma que estrenó en Valencia hace seis meses tiene hoy por hoy las ruedas pinchadas. Y mientras no recuperen aire, no puede caminar.

Por cierto, que las imputaciones (y no dimisión) de una y de otra fueron bien aprovechadas por Martínez Almeida durante el debate sobre las mascarillas y la posible responsabilidad del alcalde. Como era de suponer, puso el acento en las resistencia de alguna izquierda a dimitir cuando se ven en problemas con los jueces, algo que, por el contrario, suelen exigir a la derecha.

En fin, que Yolanda Díaz no quiere que ese tipo de acusaciones manchen su proyecto cuando aún está por nacer. No sea que venga sietemesino o peor.

Por eso se mantiene agazapada.

editor@elconfidencialdigital.com

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