Quieren esconder a la princesa Leonor
La Zarzuela ha mantenido durante años, por decisión de los reyes, una política de ocultamiento de Leonor y Sofía de Borbón, en contra, por cierto, de la práctica común en las familias reales europeas.
La explicación que se daba era que deseaban proteger al máximo la existencia privada de las niñas, con el fin de que tuvieran una infancia y juventud lo más alejada posible de la vida pública.
Se afirmó que esa precaución tenía mucho que ver con la experiencia del propio don Felipe, que teóricamente en sus años jóvenes había padecido los excesos de la notoriedad y de la exposición mediática. Aunque luego se ha sabido que quien más promovía esas actitudes era sobre todo doña Letizia, la madre.
De esta manera, las dos niñas permanecieron durante años ‘escondidas’ a los españoles, con la excepción de un par de comparecencias al año, coincidiendo casi siempre con el comienzo de curso escolar y con las vacaciones en Palma, donde se tomaban unas fotografías. Y poco más.
Así, los reyes consiguieron su propósito de que las muchachas fueran unas desconocidas para los ciudadanos. Un objetivo bastante discutible, por cierto.
Esa estrategia saltó por los aires (no había más remedio) cuando la heredera, Leonor, se acercó a la mayoría de edad, los 18, años, un momento en el que su posición institucional iba a modificarse decisivamente.
El cambio comenzó con el ingreso en la Academia Militar de Zaragoza. Se difundieron fotografías e imágenes de la princesa que sorprendieron e impactaron muy positivamente en la gente. Los españoles la ‘descubrieron’ y, como resultado, surgió la llamada “Leonormanía”, es decir la realidad del atractivo que provocaba su figura, a los ciudadanos, pero sobre todo en los sectores juveniles, esos que necesita conquistar la monarquía si quiere tener un futuro.
El viaje de instrucción de la guardiamarina Borbón en el “Juan Sebastián de Elcano” prometía nuevas ocasiones para distribuir imágenes positivas de la heredera. Pero, inesperadamente, el viaje se ha convertido en un suplicio para La Zarzuela y para los propios reyes.
Tras unas primeros fotos informales en una sala de juventud, unas inofensivas escenas tomadas poco después en un centro comercial de Punta Arenas (Chile) provocaron la insólita decisión de la Casa del Rey de presentar una demanda judicial, primera que se tramita con Felipe VI en el trono.
Y a continuación ha saltado el supuesto escándalo de las fotografías de Leonor en bikini, tomadas en Montevideo. Digo supuesto, porque no veo motivo para ello.
Esas imágenes han provocado un enorme enfado en La Zarzuela. Con la reina Letizia como principal promotora de la reacción.
Pues tengo que decir que, lo quieran o no, la Familia Real y la Casa del Rey van a tener que acostumbrarse a esta nueva época.
Nos encontramos en un momento de la humanidad dominado por la captura de imágenes siempre y en todas partes, y por tanto va a ser imposible impedir que se tomen de cualquier salida en de Leonor, sea un acto oficial o no.
Primero, porque la princesa, como personaje público, es y seguirá siendo objeto de atención y curiosidad. Normal: se trata de la heredera del trono. Y, por tanto, hay y habrá reporteros profesionales y medios que deseen recoger momentos de su vida, de su actividad, de sus espacios de diversión, de sus amistades...
Pero más aún porque la toma de imágenes, tanto fotografías como vídeos, se encuentra al alcance de todo el que maneje un simple teléfono móvil. Es decir, de la humanidad entera.
Así que, si pretenden que la heredera no aparezca en portadas de revistas ni en programas de televisión, la única salida es esconderla. Y ya está. Como antes.
Y si el objetivo es que las escenas que protagonice no resulten, según sus criterios, llamativas o escandalosas, ella deberá cuidarse de no protagonizarlas. Y ya está. Lo que haga, lo que vista... se va a conocer.
Si no quieren fotografías en una playa, y menos aún en bikini, la única forma de lograrlo es que no se bañe en lugares públicos ni, por supuesto, utilizando esa prenda.
Y así ocurrirá con todo lo que protagonice en lugares abiertos, por muchos vigilantes, guardaespaldas y servicio de seguridad que movilicen. No impedirán que haya imágenes. Es imposible.
Salvo que la vuelvan a esconder. Como antes.
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