José Apezarena

El salseo de Pedro Sánchez y su detalle con los 'sumarísimos'

Ministros y portavoces de la coalición Sumar

Pedro Sánchez ha acreditado una evidente capacidad de torear problemas, disminuyéndolos y minimizándolos hasta hacer que todo parezca una nimiedad, un episodio que ni siquiera merece la pena comentar.

Resulta que el martes pasado, el presidente sufrió un bloqueo protagonizado por una parte de su gobierno. Cinco ministros, cinco, se plantaron y se negaron a entrar en la reunión del Consejo de Ministros, fijado para las nueve y media de la mañana.

¿Qué estaba pasando? Pues que los ministros de Sumar acababan de enterarse por la prensa, como suele decirse, del contenido del decreto sobre medidas para afrontar la crisis derivada de la guerra de Irán. Y no estaban de acuerdo. Primero, porque no se lo habían mostrado previamente; y, segundo, por el contenido.

Así que se negaron a sentarse a la mesa mientras no se les explicara lo que iban a someter a su aprobación.

Hora y media tardó en iniciarse la reunión del Gobierno, y solo se logró después de que, entre otras cosas, el grupo disidente consiguiera que hubiera dos decretos, uno de ellos con las medidas sobre vivienda.

Que a un presidente del Gobierno se le subleve parte del Ejecutivo no es cosa menor. No se conoce antecedente.

Según Ignacio Varela, en un Gobierno normal, si un ministro le dice al presidente que no entra a la reunión del Consejo de Ministros se queda fuera, pero no vuelve a entrar jamás.

¿Y cómo reaccionó Sánchez? Calificando el episodio como “salseo”. Y ahí lo dejó.

El presidente es maestro consumado en reconducir contratiempos graves, en rebajar y hasta presentar los enfrentamientos, los choques, como algo anecdótico y sin importancia. Lo ha aplicado en decenas de ocasiones.

Solamente una vez pareció sentirse desbordado y huérfano de conejos en la chistera. Fue cuando se conoció el procesamiento (investigación judicial) de su mujer, Begoña Gómez. Tal fue el impacto, que se tomó cinco días de baja laboral como presidente del Gobierno. Cinco días en los que, por lo visto, no se ocupó de sus responsabilidades como presidente.

Cuando lanzó ese anuncio, colocó al país al borde del infarto porque dio a entender que estaba dispuesto a dejarlo todo, con el argumento de que nada compensaba las amarguras que él tenía que soportar. Y menos aún siendo una persona (así se declaró, por escrito) muy enamorado de su mujer.

Por supuesto, al cabo de los cinco díasno abandonó La Moncloa, como es bien conocido. Al contrario. Durante las cinco jornadas de reflexión se dedicó a preparar una amplia y profunda ofensiva contra quienes intentaban llevar a Begoña Gómez al banquillo.

En esos días diseñó todo tipo de operaciones, contra fiscales y jueces, contra policías de la UCO y contra periodista medios de comunicación, en las que no podía faltar su principal enemiga (al menos, por la atención que le presta), Isabel Díaz Ayuso, aunque en este caso por persona interpuesta, es decir, contra su novio. Y puso en marcha, entre otros satélites, a la famosa ‘fontanera’ del PSOE, la ínclita Leyre Díaz.

Si el presidente calificó el bloqueo de ministros como un salseo, ¿qué dice la IA sobre el salseo? Pues que se trata de un “término coloquial español que define el cotilleo, chisme o intriga sobre la vida de otros, especialmente cuando involucra polémicas, conflictos o relaciones amorosas”.

“Es muy utilizado -añade- en redes sociales y entornos jóvenes para referirse a situaciones "picantes" o trifulcas digitales que generan gran interés y expectación”.

O sea que un plante de cinco ministros, que se niegan a asistir al Consejo, ¿es materia de cotilleo, un chisme, una simple trifulca digital? Aunque la definición se convierte en materia más delicada cuando habla de “situaciones picantes” y de “conflictos o relaciones amorosas”.

Desde luego, ese martes la situación fue “picante”. Y, por supuesto, tiene que ver con un conflicto de relaciones, aunque creo que “amorosas”, no.

Sánchez despachó el escándalo con dos muletazos. Uno, llamándolo asunto de “salseo”. De forma que muy pocos periodistas se han animado a entrar en ello, dado que es cotilleo, chisme... Y segundo: conociendo a los ‘sumarísimos’, los socios de Sumar, les brindó una aparente victoria política: presentar el nuevo decreto sobre vivienda como un triunfo suyo.

Bien les vendrá a Yolanda Díaz y compañeros. Falta les hace.

editor@elconfidencialdigital.es

Más en X

Comentarios
metricool