¿Sanchez y el sanchismo están agotados?
Participé el viernes por la noche, en A Punt, la cadena de televisión valenciana, en un interesante programa de debate que planteaba esta incisiva pregunta: "¿Está la monarquía agotada?”. Si alguien está interesado y tiene tiempo, aquí va el enlace al programa.
En esa línea, me atrevería a proponer a los responsables de esa cadena autonómica un debate paralelo, con este título: “¿Están Sánchez y el sanchismo agotados?”. Porque es lo que ahora mismo se ha planteado medio país.
Se considera en la calle, en los medios de comunicación, pero también entre los votantes socialistas, entre los militantes, y hasta por buena parte de los dirigentes.
Aumenta el número de cargos del PSOE que empiezan a hablar de regeneración. De iniciar una nueva época, huyendo de la maraña de escándalos que acosan al partido y, por supuesto a su secretario general y presidente del Gobierno, protagonista por acción en muchos casos, y, desde luego, culpable por omisión.
Reina el desánimo, la frustración sobre todo por los sucesivos escándalos de abusos sexuales que se han producido en el interior del partido, protagonizados por dirigentes a todos los niveles (miembros de la ejecutiva federal, senadores, presidentes de diputación, alcaldes...). El partido está noqueado.
A lo largo de fin de semana, periodistas que tienen hilo directo con Moncloa y con Ferraz no descartaban un inmediato desenlace a las crisis socialista en forma de convocatoria anticipada de elecciones. No lo descartaban, después de hablar con sus fuentes.
Mientras, Pedro Sánchez se faja en la campaña extremeña, donde ha llegado a decir que “merece la pena gobernar, aunque sea en estas circunstancias”.
Cargos del PSOE están pidiendo dimisiones en la dirección del partido, en Ferraz, por la inadmisible gestión de las denuncias de acoso. Y dirigentes regionales y locales han empezado a abandonar cargos orgánicos, en una escalada que no se sabe dónde acabará.
Y miran al mismísimo Pedro Sánchez. Quién, como poco, se ha equivocado a fondo. Y, como mucho, es culpable.
Y hasta se habla y escribe sobre el comienzo de una etapa de “canibalismo” dentro del PSOE. Con esa palabra.
¿Están Sánchez y el sanchismo agotados? Todo apunta que sí. Aunque él, y algunos de sus fieles incondicionales, parecen los últimos en enterarse.
Si es les ocurriera apuntarse al “ que todo siga igual”, van a sufrir mucho más. Porque, cuanto más se prolongue la agonía, más profundo será el derrumbe. Y más tardará la recuperación, cuando llegue.
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