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Musulmanes de fiar

Es mejor ser musulmán en Occidente que cristiano en tierras del Islam. El primero puede llegar a alcalde de Londres, como Sadiq Khan. El segundo puede acabar en un ataúd, si no ha sido ya decapitado. Apertura de espíritu en este lado del Mediterráneo, horror en el otro, donde las minorías cristianas son ultrajadas.

Tan contundente párrafo es el inicio de un editorial del semanario francés Le Point, que se pregunta si esa realidad es una demostración de la "inteligencia" de nuestro modelo de sociedad.

La elección de Sadiq Khan para regir la capital más grande de Europa -continúa- es una buena noticia, un ejemplo de integración porque se trata de un moderado feminista, favorable al matrimonio homosexual, aunque inicie sus discursos con la fórmula "Salam Aleikun". Posiblemente pueda estar a la altura del alcalde musulmán de Rotterdam, Ahmed Aboutaleb, que tras el atentado de Charlie Hebdo habló así a los integristas: "Si no amáis la libertad, por amor de Dios, haced las maletas y marchaos".

El editorial afirma que existen dos islams distintos, que no pueden confundirse, y que la ayuda de los moderados permitirá reducir los excesos de los otros. Pero con una condición: que acertemos a separar, de entre los primeros, el buen trigo y no caer en todas las trampas.

Denuncia el "angelismo" existente en Europa respecto al islam aparentemente moderado, como se muestra en la política absurda con Turquía. Un estado con un presidente, como Erdogán, megalómano y paranoico, que ha vuelto a las tradiciones genocidas y masacra a los kurdos bajo la mirada impasible de Europa, transformada en tonto útil.

El papel clave dado por la OTAN a Turquía le ha otorgado el visto bueno de Obama, "un político de opereta" que perdona todo a Erdogan, incluida la complicidad con el Daesh, convertido en su aliado para el cruzada antikurda.

El silencio de Europa resulta ensordecedor. Puede calificarse de complicidad. Por ejemplo, al no reaccionar cuando la justicia turca condenó a dos periodistas a años de prisión por haber demostrado que los servicios secretos suministraban armas al Estado Islámico.

Si el ridículo matara, los dirigentes europeos haría tiempo que estarían muertos: han cedido a todos los chantajes del presidente turco, sin nada a cambio. ¿Qué les ha pasado para que aprueben, sin contrapartida real, un espectacular ayuda a Erdogan por acoger refugiados? Europa, no solamente gastará millones de euros, sino que ha perdido el honor, a la manera de Poncio Pilatos. La crisis de los refugiados ha pasado a ser gestionada por un estado muy poco recomendable desde todos los puntos de vista.

Turquía, con 75 millones de habitantes, acoge a 2,5 millones de refugiados. Líbano, con 4,5 millones de habitantes, tiene 1,1. El primero va a recibir 6.000 millones de euros de la UE, y Líbano nada o casi nada.

El editorial concluye parafraseando una maldad que Mitterrand musitaba sobre su rival Balladur: "Erdogán miente, Erdogán es otomano".

editor@elconfidencialdigital.com

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José Apezarena

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