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Traidores en Navarra

A traición exhibieron ayer una ikurriña en los balcones del ayuntamiento de Pamplona, con ocasión del chupinazo que iniciaba las fiestas de San Fermín.

Lo ocurrido tendrá o no consecuencias desde el punto de vista legal y judicial, ya se verá. Pero sin duda fue un acto agresivo contra los sentimientos de la mayoría de los navarros, que tenemos nuestra propia enseña, sin necesidad que nos invadan desde fuera con símbolos ajenos.

No hace mucho, miles de navarros desfilaron por la calles de Pamplona en defensa de la enseña foral, coreando el grito: "Navarra tiene bandera. No queremos la de fuera". Eso es lo que han violado quienes se han atrevido a colocar la ikurriña en el balcón del ayuntamiento.

Por supuesto, todo mi respeto hacia la ikurriña, que, de ser la bandera de un determinado partido político, el PNV, ha pasado, legalmente, a convertirse en la enseña de una comunidad autónoma. Una comunidad que no es Navarra.

Respeto, pues, pero cada uno en su sitio. En muchos pueblos navarros se ha podido leer durante años un principio lleno de sentido común, y de bastante trasfondo: "Cada uno en su casa y Dios en la de todos". Pues eso, cada uno en su casa. Sin invasiones como la perpetrada ayer. Sin ataques a traición.

Quienes, traidoramente y por sorpresa, colocaron ayer en el ayuntamiento la bandera de la comunidad vasca, lo han podido hacer aprovechando la actuación previa de otros traidores a Navarra.

Son los que, arteramente, votaron la anulación de la Ley de Símbolos, que en el artículo 6, apartado 2, señalaba que el uso de la bandera de Navarra excluía la utilización conjunta y simultánea de otra, excepto la bandera del Estado.

¿Era un gesto de apertura, de liberalidad, de pluralismo tal vez? De ninguna manera. Fue una maniobra destinada a promover, a imponer en Navarra, la ikurriña. Como acaba de comprobarse. Y como, lamentablemente, vamos a ver repetirse este verano en las fiestas de no pocos pueblos.

Aquella hazaña derogatoria la protagonizaron los partidos vasquistas EH Bildu y Geroa Bai, junto con Izquierda Unida y Podemos. Ellos traicionaron el navarrismo, dejando así a la intemperie la enseña roja, a merced de los que quieren imponernos la ikurriña por las bravas, como se comprobó ayer en el asalto al ayuntamiento.

Aquella manifestación por las calles de Pamplona finalizó con el canto de una jota navarra dirigida a la presidenta, Uxue Barkos. Decía así: "Presidenta, palomica. Navarra tiene bandera. No queremos la de fuera. No te pases ni un poquico". 

La presidenta Barkos, los partidos que anularon la Ley de Símbolos, los que ayer colocaron la ikurriña en el ayuntamiento de Pamplona, quienes lo toleraron, se han pasado bastante más que "un poquico".

editor@elconfidencialdigital.com

En Twitter @JoseApezarena

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José Apezarena

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