Lunes 18/12/2017. Actualizado 01:04h

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Nunca más los piquetes

Hay usos y comportamientos que en el pasado parecían absolutamente ‘normales’ y que sin embargo ahora resultan insufribles.

Y considero una buena práctica someter a análisis de modo continuado los hábitos y las conductas, para comprobar si se trata de acciones y actitudes que deberían desaparecer ya mismo, por inadecuadas e inadmisibles.

Tiempo atrás, hablar de huelgas incluía, sin discusión alguna, la aparente normalidad de que, en ese entorno, se formaran y actuaran los piquetes.

Se les llamaba ‘de información’, pero todo el mundo sobrentendía que se trataba de partidas dedicadas a la presión, la amenaza y, en no pocas ocasiones, también la violencia física contra quienes no secundaban sus propósitos. Las hemerotecas están llenas de ejemplos.

Pienso que la existencia de esos llamados ‘piquetes informativos’ ha de ser declarada institución a extinguir sin más dilaciones. Supresión inmediata y para siempre.

A estas alturas de la historia de la humanidad, ¿es admisible que se permita a nadie el ejercicio impune de la extorsión, el chantaje y la amenaza violenta? ¿Es tolerable la imposición por la fuerza? Digo que ya no.

Considero insufrible que se admita siquiera la posibilidad de que algo así pueda practicarse.

¿Por qué lo aguantamos? ¿Por qué no hay una radical condena social, sin paliativos, absoluta, por todos los ciudadanos, de una práctica tan primitiva como el intento de forzar a otros a hacer lo que no quieren?

Si en la próxima huelga general vuelven a campar por las calles los piquetes, debería producirse una reacción unánime de la ciudadanía, que penalice rotundamente a sus organizadores y promotores, que los descalifique y los excluya de la consideración de elementos pacíficos y tolerados.

Lo dicho. Nunca más los piquetes. Ni en esta huelga, ni en ninguna otra ocasión, ni con ningún otro pretexto.

Los ciudadanos merecen el máximo respeto, y en concreto que les dejen opinar y comportarse como ellos creen que deben hacerlo en uso de principio tan sagrado como la libertad. Otra cosa es fascismo.

editor@elconfidencialdigital.com

En Twitter: @JoseApezarena

 

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José Apezarena

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