Lunes 20/11/2017. Actualizado 17:10h

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Morir como Carme

La repentina muerte de Carme Chacón ha conmocionado, en lo más profundo, a los principales miembros del Partido Socialista, a sus líderes pero también a militantes, seguidores, colegas, compañeros de Ejecutiva, periodistas que la trataron…

No es para menos. Primero porque nada hacía presagiar (ni siquiera esa cardiopatía congénita) un desenlace así. Porque dejó huella durante su paso por el Ministerio de Defensa aún embarazada. Porque se ha ido con sólo 46 años. Porque deja un hijo pequeño de ocho años. Porque deja una madre y ninguna madre debe sobrevivir a un hijo…

Me llamó la atención la intervención de Miguel Ángel Moratinos este lunes en La Sexta. La trataba con frecuencia, con ocasión de sus viajes a Miami, con motivo de sus intervenciones en Estados Unidos. El ex ministro de Exteriores aludió durante su testimonio a la injusticia de su fallecimiento, especialmente para quienes como los socialistas se esfuerzan por luchar contra la injusticia, añadió.

Es cierto. La muerte es algo bastante injusto, abusivo, tiránico, y por todo eso, incomprensible. Esa es la causa de que la muerte se perciba casi siempre como algo inoportuno, improcedente.

Cualquier persona sensata y razonable afronta con perplejidad el momento en el que alguien se marcha para siempre. Porque mientras asiste a esa pérdida siente dentro de sí un afán irrefrenable de inmortalidad. Los más grandes sentimientos humanos remiten a la eternidad, no a la muerte. A dejar un legado, a que los grandes momentos no terminen nunca y se eternicen.

¿Por qué sentimos este anhelo de infinitud si después todo pasa? No queremos morir. Queremos dejar una impronta: escribir un libro, plantar un árbol, tener un hijo. Hechos que perduren, actuaciones que nos sobrevivan.

Por eso, pensar en la muerte es una invitación a pensar en cómo llevamos la vida. Ya lo decía Séneca:

-- “Se precisa de toda la vida para aprender a vivir; y, lo que es más extraño todavía, se necesita toda la vida para aprender a morir”.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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