Miércoles 13/12/2017. Actualizado 13:35h

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Los anarquistas se apuntan al estilo Hazte Oír

Defienden posturas antagónicas, tienen formas muy distintas de ver el mundo, ideologías opuestas, pero comparten estilo. La CUP está logrando este verano una ‘cuota de pantalla’ inaudita para su nivel de representatividad social. Lo mismo que Hazte Oír, se está sirviendo de campañas polémicas, irreverentes y cañeras para lograr minutos de telediario.

El bus de HO con “los niños tienen pene y las niñas bulba” quiso ser un pescozón en la conciencia de los españoles contra el adoctrinamiento estatal. Anna Gabriel recurre a la iconografía leninista para “barrer el capitalismo, el patriarcado, la corrupción y la monarquía”, derribar las actuales estructuras de poder por “desiguales, misóginas y patriarcales”, y  construir una “república catalana socialista, feminista y ecológicamente sostenible”.

Elementos suficientes para una serpiente de verano. ¿Nos estamos pasando con el turismo? ¿Debemos depurar las instituciones? ¿Proponemos otro modelo de Estado? ¿Pierde fuelle el referéndum independentista? Leña al mono.

Es la misma estrategia de agitación y propaganda, por cierto, que tan bien maneja Podemos. Fíjense. Hace unos meses, en pleno lunes de Pascua (día festivo en media España), Pablo Iglesias lanzó otra iniciativa para ‘calentar’ la vida política nacional aprovechando  el día tonto en las redacciones.

Sin mucha rueda de prensa, ni convocatorias que llevarse a la boca, las televisiones tuvieron muy fácil llenar sus primeras horas de informativos y tertulias con el ‘trama bus’.

La formación morada decoró un autobús de azul y dibujó, a gran tamaño, las caras de Mariano Rajoy, Luis Bárcenas, Rodrigo Rato, Eduardo Inda, Arturo Fernández o Felipe González. Podemos quiso así “poner nombres y apellidos” a políticos, empresarios del IBEX 35 y periodistas que han contribuido a “saquear España”, decían.

Hábil y eficaz operación, que logró mucha visibilidad y generó abundantes emociones. Dio igual que, como en el cartel de la limpiadora, se acusara de corrupción a personas que no han sido ni imputadas, ni investigadas. Es lo de menos porque nos ampara la libertad de expresión  y de eso se trata: de apelar a los sentimientos más que a la razón.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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