Martes 12/12/2017. Actualizado 13:33h

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La trola de Puigdemont

La mentira es una de las cosas más graves que le pueden pasar a una sociedad. Mentir –decir lo contrario de lo que se piensa con ánimo de engañar- dinamita la argamasa que aglutina una comunidad: la confianza. De ahí el riesgo que se corre allí donde la palabra dada no tiene valor. Es la ley de la selva, el gobierno del más fuerte.

Por eso es un buen síntoma el debate sobre la posverdad al que asistimos desde hace meses. Es una excelente noticia que nos preguntemos si todo está permitido o existen límites que no debemos traspasar: como la veracidad.

Ni Trump puede decir lo que le venga en gana, obviando la realidad de las cosas; ni Rusia puede pagar a ordas de intoxicadores para que difundan falacias sobre Hillary Clinton. No es decente. Es destructivo. No nos hace ningún bien.

Deberían tomar buena nota nuestros políticos. Porque parece que no aprenden. Utilizan los atajos, entusiasmados por el tiempo y esfuerzo que se ahorran, sin darse cuenta de que todos conducen a un callejón sin salida. Uno se vuelve mentiroso (eso no tiene vuelta atrás) y cuando te pillan, uno queda mancillado.

Puigdemont ha desatado una crisis de campeonato en Convergençia. Por mentir. Lleva semanas acusando a Madrid de no tender puentes, de esquivar reuniones, de forzar a Cataluña al ostracismo, de falta de diálogo… ¡y no es verdad! Hubo reunión en Moncloa el 11 de enero.

Menudo caradura.

La situación ahora es muy delicada en el partido catalán, como es lógico. Por lo que hemos dicho: a ver quién se fía ahora de este señor. ¿Será verdad cuando me prometa que hará esto o aquello? ¿Será verdad cuando ha dicho que no? ¿Podré confiar cuando me diga que sí? ¿Debo creerme lo que me diga a partir de ahora? ¿Por qué yo debo ser leal con quien me ha engañado a mí?

El infierno en el que se acaba de adentrar el president no se lo deseo a nadie. Es de los que provocan bastante sofoco y hasta quemaduras de primer grado. Se lo ha ganado a pulso.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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