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Defensa solo ofrece empleos de carpintero, electricista, fontanero... a los militares que abandonan el Ejército

Confidencial Digital | 08 de julio de 2016

Militares españoles en Irak, en un fotograma del vídeo del EMAD.
Militares españoles en Irak, en un fotograma del vídeo del EMAD.

El Ministerio de Defensa presentó hace unos años un ambicioso programa de recolocación laboral, orientado a militares que quisiesen dejar las Fuerzas Armadas y volver al mercado civil. En la actualidad, el proyecto recibe críticas por la limitada cualificación de las ofertas de esta bolsa de trabajo: hay nueve ofertas, y la mayoría son de carpintero, electricista o fontanero.


En 2013, la subsecretaría de Estado de Defensa presentó ante más de 200 empresas una nueva iniciativa para dar una salida al mercado laboral civil a los miltiares españoles que quisiesen abandonar las Fuerzas Armadas.

Defensa lo bautizó como SAPROMIL, Sistema de Aprovechamiento de Capacidades Profesionales del Personal Militar. Un programa que permitía a los militares ponerse en contacto directo con empresas que requirieran un perfil técnico concreto, que encajase en las cualidades profesionales que hubiesen desarrollado en su carrera en las Fuerzas Armadas.

En un primer momento, este ambicioso programa fue muy bien recibido por parte de empresas y militares. En aquel 2013, la tasa de paro rompía su record con más de seis millones de desempleados. El SAPROMIL fue visto por muchos militares como una opción preferencial de acceso al mercado laboral. Estaba destinado a todas las escalas, desde tropa hasta oficiales.

El funcionamiento del proyecto era simple: un operador de radar, con años de experiencia y conocimientos técnicos en el mantenimiento de estos sistemas, podría recibir una oferta de una empresa de ingeniería para seguir desarrollando un trabajo similar, pero en el mundo civil.

Sin embargo, tres años después de su puesta en marcha son muchas las críticas que acumula el SAPROMIL por parte de militares españoles que han recurrido al programa. Principalmente, por la escasez de ofertas, y también por la cualificación de estas.

En la actualidad, por ejemplo, la web donde quedan registradas las ofertas de SAPROMIL tan sólo cuenta con nueve ofertas laborales. Ocho de ellas están encuadradas en el sector 'mantenimiento instalaciones': vendedor experto en carpintería interior, alicatador y vendedor de pavimentos, vendedor de material electrico, ferretero, fontanero, albañil, experto en sanitarios y pintor.

La novena, dirigida a técnicos de seguridad de sistemas, es la única para la que se requiere titulación universitaria superior -o carrera militar en esa rama-. Algunas de las críticas que ha recopilado ECD inciden precisamente en ese carácter poco cualificado de las ofertas de SAPROMIL.

ECD también ha comprobado las ofertas ofrecidas por este sistema en 2015. En ellas figuraban algunas como camarero, cocinero, cerrajero, chapista o mozo de cubierta. También había otras, con un perfil más cualificado, como experto en guerra electrónica -en Valencia- o varios técnicos informáticos -en Bruselas, una de ellas para la OTAN-.

 


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