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Defensa

Ha reconocido que forzó un armario en el Estado Mayor

Defensa investiga qué archivos sensibles se llevó José Bono del Ministerio

Existe la convicción de que extrajo documentos reservados vinculados con el Yak-42, la Casa Real, informaciones reservadas de las Fuerzas Armadas y sus miembros…

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“Si alguien niega estos hechos, mostraré el documento”. Así confesó públicamente esta semana José Bono que tenía en su poder informes relacionados con el Yak-42. Unas palabras que han provocado alarma en Defensa, donde se ha abierto una investigación reservada para determinar número y contenido de los archivos y documentos que se llevó cuando abandonó el ministerio, en 2006.


José Bono en la presentación de su libro. José Bono en la presentación de su libro.

En medio del revuelo político provocado por el dictamen del Consejo de Estado sobre el Yak-42, en el que se responsabilizaba a Defensa del accidente, el ex ministro José Bono ha entrado a formar parte de la polémica al asegurar, entre otras cosas, que tiene pruebas sobre el pago de ‘mordidas’ en la contratación del avión que se estrelló en Turquía en 2003.

En una entrevista concedida a El País el 10 de enero, denunció la existencia de “mordidas” en la contratación de los aviones para transporte de las tropas. Según sus palabras, durante su estancia en el ministerio “llegamos a concluir que el Gobierno había pagado 149.000 euros y Um-air había cobrado 38.000. Es decir, que 111.000 se habían quedado por el camino. Queda por saber quién se llevó ese dinero y el del seguro”.

“Si alguien lo niega, mostraré el documento”

El ex ministro aseguró que la práctica de contratar vuelos con empresas de bajo coste respondía a una política de ajuste del gasto provocada por, entre otras cosas, la participación de España en la misión de Irak y la crisis del Prestige. “Si alguien niega estos hechos, mostraré el documento”, afirmaba Bono.

Y fue más allá, al explicar cómo consiguió acceder a esos documentos: “Las subcontratas las supimos porque fui personalmente al Estado Mayor de la Defensa. Tuvimos que forzar un armario del que no me daban la llave para conseguir la documentación”, un episodio que el mismo Bono relata con detalle en su último libro, ‘Diario de  un ministro’.

Según explica, decidió investigar personalmente el caso después de que, tras una reunión con familiares de las víctimas del Yak, el hermano de uno de los fallecidos se negase a darle la mano al JEME llamándole “sinvergüenza”. El JEME, según Bono, le dijo más tarde que “solo quieren dinero”, palabras que sentaron mal al ministro.

En Defensa buscan saber que archivos se llevó

Las palabras del ex ministro han tenido una rápida respuesta por parte de la actual titular de Defensa, María Dolores de Cospedal. En los micrófonos de Herrera en Cope, la ministra afirmó: Si “yo tengo esos contratos, como ministro de Defensa voy directamente a los tribunales, no a las víctimas ni a nada... Si los tiene que los aporte”.

Tal y como ha sabido El Confidencial Digital, las revelaciones de José Bono han provocado inquietud en Castellana 109, sede central del ministerio, ante el material reservado y delicado que pudo llevarse Bono tras cesar en el cargo.

Las fuentes consultadas por ECD hablan de que existe la “convicción” de que José Bono se hizo con “docenas” de documentos restringidos, que se llevó consigo cuando, en abril de 2006, presentó la dimisión alegando “motivos personales”.

Para cubrirse las espaldas

Según estas fuentes, ha sido “habitual” entre los distintos ministros de Defensa llevarse copias de algunos documentos relacionados con su gestión al frente del departamento. Informes todos ellos reservados y de carácter “sensible”.

Ha ocurrido prácticamente con todos los ministros, por no decir todos”, aseguran, pese a que se trata de un comportamiento irregular y que bordea la legalidad.

Habitualmente, explican las fuentes consultadas –con décadas de experiencia en el ministerio- los ministros salientes recurren a la posesión de estos informes para ‘cubrirse las espaldas’ en caso de que en el futuro se les achaque algún tipo de irregularidad o aspecto polémico ocurrido durante su gestión al frente de Defensa.

En el caso de Bono, un ejemplo delicado es el siniestro del helicóptero Cougar en Afganistán, en 2005, que dejó 17 fallecidos, sobre el que aún existen sospechas de que en realidad pudo haber sido derribado, mientras que el ministerio habló oficialmente entonces de accidente.

Enfado de Cospedal por la ‘amenaza’ de Bono

La “amenaza” de José Bono, de sacar a la luz informes ocultos sobre el Yak-42 , ha sentado mal a la actual ministra, según las fuentes consultadas.

De hecho, en Defensa se ha dado orden de “investigar” qué tipo de documentos, es decir cuantía y contenidos, son los que se llevó cuando dejó el cargo.

Existe la sospecha de que entre esos informes hay datos “sensibles” que afectan a operaciones de las Fuerzas Armadas, a su funcionamiento o a sus miembros.

Y también archivos sobre “comportamientos privados de miembros de la Familia Real”.

Investigar el número de documentos que se llevó consigo Bono, y el contenido de estos, constituye “una tarea casi imposible” según las fuentes a las que ha tenido acceso ECD. A pesar de ello, el gabinete de la ministra Cospedal ha demandado que se realice una evaluación sobre ellos, y sobre las amenazas que pueden suponer para la seguridad y defensa del país, para las fuerzas armadas y para otros estamentos e instituciones.


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