Por la boca…El P.P y las autonomías: de la euforia a los interrogantes

Feijóo lidera la intención de voto
Feijóo lidera la intención de voto

Alguien debería preguntarse en Génova de qué han servido las victorias en tantas autonomías y, lo que es más importante, averiguar qué es lo que han hecho sus dirigentes para aprovecharlas política y electoralmente. 

Dijo Tellado que Feijóo designaría “muy rápido” al sucesor de Mazón. Y así fue. Ya hay candidato en Valencia a expensas de lo que diga Abascal

Sin entrar en lo que supone eso de la designación a dedo, por parte de Feijóo -por mucho que se tengan en cuenta las “sensibilidades” de cada territorio- de un dirigente de una autonomía, bien para seguir en la Generalidad o bien para unas posibles elecciones, no deja de ser una especie de sarcasmo eso de “muy rápido”, después de meses de inoperatividad.

Tras la euforia de los escrutinios de las elecciones autonómicas y la satisfacción de las victorias en tantas autonomías y antes de que llegara Vox con las rebajas, le euforia se desató en el Partido Popular. Por un lado, por la victoria en sí, que dejaba en muy mala posición al Partido Socialista y por otro, se pensaba en Génova que ese poder autonómico, sería el gran trampolín para desbancar a Sánchez y para llegar cuanto antes a La Moncloa.

Al Partido Popular le pasa lo que a esos equipos que, según los comentaristas, han arrasado en los porcentajes de la posesión del balón, han llegado más veces que el contrario al área, han robado más balones y han creado mucho más peligro que su adversario, y han tenido, eso que ahora se llama, más acciones prometedoras, pero que han sido incapaces de marcar un solo gol y, al final, han perdido el partido aunque el contrario no haya tirado más que una vez a puerta, y en ese disparo consiguiera el gol de la victoria.

Alguien debería preguntarse en Génova de qué han servido las victorias en tantas autonomías y, lo que es más importante, averiguar qué es lo que han hecho sus dirigentes para aprovecharlas política y electoralmente. 

Y el bagaje no puede ser más pobre. 

El Partido Popular y quienes lo dirigen -salvo alguna excepción pero que están en tercera o cuarta fila- parecen deslumbrados y ofuscados por las presuntas corrupciones del Partido Socialista y obnubilados con los juicios que acorralan a Sánchez y para el resto, apenas tienen tiempo.

Lo de Valencia ha sido un ejemplo palpable de ineficacia de falta de recursos, de la carencia de criterios y de unas líneas de trabajo político mínimamente bien trazadas.

Ni la gestión de la comunicación, ni la oportunidad de la dimisión de Mazón, ni ahora el sainete de la sucesión, han sido un ejemplo de cordura política y, lo que es peor, solamente están sirviendo para demostrar a la opinión pública, la desnudez de unos dirigentes que, literalmente, no saben qué hacer, ni cómo, ni cuándo hacerlo.

Tarde, mal y, a veces, nunca. 

Y pasa en Extremadura, y pasará en Aragón y, seguramente, en Castilla y León.  Y no deja de ser significativo que las dos autonomías que parecen funcionar, Madrid y Andalucía, sean las que sus dirigentes, guardando las formas, las guardan bastante lejos de Génova.

La sensación del quiero y no puedo está dando paso a la certeza del quiero y ni siquiera sé si puedo.

Y Vox tiene sus responsabilidades. Pero aparte de que tendrá que rendir cuentas -en su momento y en otros foros- de esas responsabilidades, no está -y más viendo las encuestas- por la labor de apoyar, sin condiciones, a quien ni siquiera sabe de qué pie cojea e incluso si cojea o no.

La carcajada… Dice Sánchez que la economía española va “como un tiro”.

Lo que pasa es que Sánchez no sabe a quién ha pegado el tiro, ni las consecuencias del disparo.

Además de que las armas, ya se sabe quién las carga.

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metricool