Opinión

Centro Increíblemente Sociológico

José Félix Tezanos.
photo_camera José Félix Tezanos.

Los políticos, que cuentan con porcentajes de intención de voto inverosímiles, son por contra infravalorados en cuanto a su liderazgo se refiere y además, constituyen una de las principales preocupaciones de los españoles.

Que las encuestas son poco fiables y que responden a intereses poco transparentes es de dominio público. Basta con ver los aciertos y los errores de pasados comicios para concluir que, además de ser un latazo insufrible, deberían permanecer en el más absoluto de los olvidos. O sea, que se hagan encuestas para quienes interese, léase partidos y políticos en ejercicio, pero que no se publiquen. Por favor.

El caso del C.I.S -y más concretamente el caso del actual C.I.S de Tezanos-es llamativo y supone una de las mayores humoradas que circulan actualmente por nuestra vida política.

A la vista de los más que increíbles resultados que arrojan las presuntas encuestas realizadas en el mes de febrero, caben tres supuestos:

1º, el resultado es cierto. Supone que este país es más raro y sus ciudadanos más inocentes de lo que se podía pensar a simple vista, y hay en nuestro entorno una dosis de masoquismo o de desconocimiento de la realidad ideológica, social, política y económica, que resulta preocupante. En el caso de que las cifras arrojadas sean verdaderas, los desmanes de Sánchez, las mentiras de Sánchez y la caradura de Sánchez, son rentables, electoralmente hablando y habrá que pensar que tenemos lo que nos merecemos, o lo que muchos se merecen.

2º, el resultado es mentira y la encuesta, más que “cocinada”, está descaradamente falseada. Como, según se dice, la publicación de encuestas puede condicionar el voto, no se entiende muy bien que unos resultados tan enormemente favorables, puedan beneficiar al Partido Socialista y se corra el peligro de provocar la abstención perezosa de muchos de sus votantes, fiados en una amplia victoria. La prueba más evidente es la salida en tromba de dirigentes socialistas que, a la vista de las cifras, piden y hasta imploran la participación de sus votantes y simpatizantes.

3º, es una encuesta mal hecha desde el punto de vista técnico. Es la opción menos aceptable puesto que en el C.I.S hay magníficos profesionales, que saben hacer su trabajo y que tampoco pasarían por el bochorno de manipular encuestas y desvirtuar las tabulaciones de los datos.

Pero para más abundamiento, los líderes que cuentan con esos porcentajes de intención de voto, resultan reprobados por la inmensa mayoría que, no obstante, declara que va a votar sus candidaturas.

Claro que no todo es malo. Según la encuesta, entre las preocupaciones principales de los españoles, figuran los políticos.

Algo es algo.

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