Opinión

Sánchez ha salido del armario

Sánchez se siente a gusto con las supuestas y supuestos demandas/exigencias/chantajes de quienes le tienen en La Moncloa. Los desafueros de los separatistas son sus desafueros y las leyes aberrantes de los comunistas de Podemos, son sus leyes y la historia que se inventan los proetarras, es la historia que él pretende que traguen los españoles.

Se ha zafado del armario ideológico en el que le tenían metido algunos de su propio partido que siempre han apostado por la socialdemocracia, porque  Sánchez las únicas incomodidades que tiene que soportar son las de Bruselas, las de la OTAN o las de Biden, además de aguantar, no demasiado, a la Monarquía y enjabonar de vez en cuando las espaldas del IBEX, pero con lo que le exigen separatistas, proetarras y comunistas, para que siga en La Moncloa, está encantado, porque una vez más la cabra está tirando para el monte.

Seguimos sin saber a ciencia cierta si Sánchez duerme bien o duerme mal. Y es lógico. Si ni siquiera los de la transparencia han podido “sacarle” las razones de su “falconfilia” y los costos de su adicción voladora, es normal que los españoles -a los que él mismo alertó sobre la posibilidad de sus insomnios- sigan sin saber cómo transcurre su bien merecido descanso nocturno.

Aunque los simulacros de chantaje puedan hacer pensar que, sus coaligados en el Gobierno y sus valedores en el Congreso, tienen algún poder sobre Sánchez, la realidad del día a día demuestra la evidencia de que Sánchez está encantado. 

Los más incómodos son los separatistas que -entre las chulerías de segurata de discoteca de Rufián y los dengues de doncella ofendida de Esteban- exigen cosas que parecen inadmisibles pero que Sánchez admite porque está persuadido de que la desvertebración de España le ayuda a mantenerse en el poder. La única fuerza de esos grupos les viene dada porque, aunque no para todos, caso de deshacerse la entente, siempre tendrían puestos en su propia autonomía para seguir viviendo a costa de los presupuestos.

Los comunistas de Podemos tienen que aguantar más y son menos gravosos para Sánchez porque, deshecha la coalición, irían a engrosar las colas de los comedores de caridad. De momento se conforman con leyes absurdas que ofenden el sentido común, que pretenden transformar la sociedad y leyes con las que Sánchez está más que de acuerdo y que publica en el BOE sin mancharse lo más mínimo, porque “vienen” de los otros.

Los proetarras siguen mordiendo votos al PNV y con eso se sienten como “la bien pagá”.

Sánchez está a gusto con las peticiones de unos y de otros. Los desafueros de los separatistas son sus desafueros y las leyes aberrantes de los comunistas de Podemos, son sus leyes y la historia que se inventan los proetarras, es la historia que él pretende que traguen los españoles.

¿Qué es lo que incomoda a Sánchez? los abucheos callejeros; los bochornos como el que pasó en Ermua; algunos, no muchos, medios de comunicación y algunos, no muchos, periodistas; las sesiones de control parlamentario en las que tiene que aguantar las chulerías de unos, las amenazas de otros y las preguntas incómodas de los más; los ministros tonto/florero que le colocó Iglesias y que hasta hablan; los cadáveres de los suyos que ha ido dejando mal enterrados; las directrices de Bruselas y, por supuesto, Ayuso, Moreno y…la Monarquía.

 

Pero lo que más y con diferencia, incomoda a Sánchez, son las urnas.

La carcajada: Dice Sánchez en eso del estado de la Nación, con el espectro de Ayuso apareciéndosele, cada dos por tres: “Después de la beca para ricos ¿qué va a ser lo siguiente, un Imserso para millonarios en Bora Bora?

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