Opinión

Podemos asusta

Pablo Iglesias, en la plaza del Reina Sofía.
photo_camera Pablo Iglesias, en la plaza del Reina Sofía.

Junto con la caída en votos, Podemos está logrando ser temido por todos. No es fácil delimitar si es Podemos o es Pablo Iglesias, porque va muy unida la personalidad de su líder a su criatura política, que se va desangrando.

Asusta a Pedro Sánchez tener en el Gobierno a miembros de Podemos, porque sabe que sería imposible gobernar. No ayuda nada el afán de Iglesias por sillones en el Gobierno, aunque puede que Galapagar le haya generado más daño que su ego.

Asustan de Podemos sus planteamientos poco realistas y que, a juicio del resto, conducirían a España a un caos laboral y económico. Asusta que Podemos tenga las riendas del poder en el país, y no sólo a los empresarios – que tienen pavor -, sino sobre todo de los ciudadanos, que son conscientes de que los niños no vienen de París y de que las promesas de Pablo Iglesias llevarían a una crisis generalizada. Esto, cuando se ven los nubarrones de la economía mundial - con Alemania gripada, Trump enfrentándose a China – todavía aumenta el temor a Podemos.

Pedro Sánchez es muy consciente, cada vez más, y sabe que el desgaste de Podemos le beneficia a él. Las negociaciones para formar Gobierno entre PSOE y Podemos son un pulso entre ambos, de cara a sus electores.

Desde el PSOE dan por finiquitada la opción de un Gobierno de coalición, y ahora hablan de un posible acuerdo programático que incluirá propuestas de Podemos. Carmen Calvo utilizó la palabra “colaborar” dirigida a Podemos.

Si Pablo Iglesias baja la cabeza y cede ante esta oferta de acuerdo programático, sale como derrotado. En el PSOE lo saben y juegan esa carta, de que Podemos aparezca como quien ha impedido un gobierno de izquierdas.

No se sabe lo que de verdad tiene en la cabeza Pedro Sánchez – o su gurú Iván Redondo -, porque sus tiempos son muy inescrutables, como lo ha venido demostrando con una capacidad de supervivencia política asombrosa.

Con unas nuevas elecciones, Sánchez se presentaría con muchas posibilidades de aumentar votos y escaños, parte de ellos procedentes de Podemos. Llega un momento que se desea que el voto sirva para gobernar, sea eficaz: si no lo es votando a Podemos tras varios intentos fallidos, la volatilidad del voto español beneficiará al PSOE.

Mientras tanto, Iñigo Errejón se frota las manos y sabe esperar, para recoger en el futuro los despojos de Podemos. Errejón sabe jugar al ajedrez y no se precipitará.

En este clima, el PSOE ha dado órdenes de que se evite la conflictividad en estas semanas: por ejemplo, demorar el debate sobre financiación autonómica y evitar que tenga éxito la huelga general que diversas asociaciones de agricultores han convocado en España para los próximos días 18 y 19 de septiembre.

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