Opinión

Vox en su laberinto

Santiago Abascal, en un mitin de Vox.
photo_camera Santiago Abascal, en un mitin de Vox.

Las negociaciones entre PP, Ciudadanos y Vox en Andalucía no están siendo fáciles. Vox está estirando la cuerda tanto, que ha de pensar que a veces la cuerda se rompe, y sus votantes no entenderían que sea el obstáculo para el cambio político en tierras andaluzas.

Vox afirmó que no sería obstáculo para el cambio en Andalucía. Sin embargo, luego ha cambiado de opinión, y ha presentado unas propuestas – las 19 propuestas de la Comisión Negociadora, que PP y Ciudadanos califica como inaceptables – que están siendo un serio obstáculo para el cambio. El PP presentó ayer un texto alternativo, esperando que Vox ceda o conceda, según se mire.

Por supuesto, la situación actual está encallada por culpa de todos. PP y Ciudadanos – este último partido ni se reunió con Vox para estudiar sus propuestas – han ninguneado a Vox, pensando que firmarían un cheque en blanco. Ha influido la presión mediática de calificar continuamente a Vox como de “ultraderecha”, o las amenazas de líderes socialistas avisando a Ciudadanos de que, según lo que pacte en Andalucía, no ven viables pactos en el futuro entre PSOE y Ciudadanos. Y Ciudadanos tiene en la cabeza los posibles pactos con los socialistas, como es el caso de la Comunidad Valenciana.

Vox ha reaccionado indignado por el ninguneo, para hacerse notar, y pensando también en próximas elecciones, para que sus votantes vean que votar a Vox tiene repercusiones en el gobierno autonómico andaluz.

Pero el resultado es que Vox se ha metido en un laberinto. Si no cuaja un cambio en Andalucía, sus votantes no lo entenderían. Simplemente, como en cualquier negociación política, Vox fue ingenuo o inexperto al decir que no serían obstáculo para el cambio: podían haber apelado a negociaciones con otros partidos políticos para poder generar ese cambio, podían haberse “dejado querer”, pero se entregaron de entrada erróneamente. Y luego se han dado cuenta de su error: no pueden dar un cheque en blanco a PP y Ciudadanos, han de sacar rédito político con el pacto.

La política es el arte de lo posible. En las 19 propuestas de Vox, presentadas el martes 8, hay puntos que son comunes con el PP y Ciudadanos, como la rebaja de la presión fiscal, la defensa de la libertad de enseñanza o acabar con el “enchufismo” y los organismos innecesarios en Andalucía. Otras propuestas no son viables, y máximo en un gobierno autonómico: recentralizar competencias en Sanidad y Educación, cambiar las leyes de violencia de género por una de violencia doméstica, y algunas más, porque ni PP ni Ciudadanos en Andalucía pueden ir por su cuenta. Simplemente, un toque de realismo político le hubiera venido bien a Vox.

Vox debería haber pensado qué medidas de su programa podía obtener, y plantearlo como tal: sumar en las coincidencias con PP y Ciudadanos, y dar prioridad al cambio político en Andalucía. Y hubieran sido – y creo que lo serán – “éxitos” de Vox ante sus votantes. Pero pedir imposibles políticamente puede enfriar a los votantes de Vox para próximos comicios.

La política se suele definir como una partida de ajedrez. Todos los partidos están jugando la partida de ajedrez andaluza. Pero que sean conscientes de que, si no hay cambio, salen perdiendo Vox, y también el PP y Ciudadanos. A veces lo inmediato debe presidir declaraciones y decisiones, sin malabarismos ni utopías. Máxime en un momento político español en que las mayorías absolutas han pasado, por un tiempo, a la historia, y todos hablamos de “volatilidad” en encuestas y elecciones. No están acostumbrados a negociar ni a pactar.

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