Opinión

Sostenibilidad, RSE y Éxito Empresarial

El Foro de Davos 2020 dejó claro no solo que es posible combinar ambos conceptos, sino que, además es una obligación de las grandes empresas el “hacer el bien, haciéndolo bien” (traducción del inglés: “to do good, doing well”). En otras palabras, la Responsabilidad Social Empresarial (que las empresas hagan “el bien”) es compatible con el éxito empresarial y, por tanto, con “el hacer las cosas bien”.

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Más allá del juego de palabras, hay una realidad patente en los foros empresariales y financieros: la Sostenibilidad, la Responsabilidad Social Empresarial, la ESG (en inglés: Environment, Social and Corporate Governance) va a ser protagonista en la década que acabamos de comenzar. Los grandes financieros (Blackstone, Blackrock, Goldman Sachs, JP Morgan Chase, Oaktree, etc) dijeron en Davos que van a invertir solo en empresas que se preocupen por la Sostenibilidad y esos principios de Cuidado del Medio Ambiente, la Sociedad y el buen Gobierno Corporativo. Hay negocios en que la finalidad de lo que se vende admite un juicio ético y moral: en nuevas tecnologías, la Inteligencia Artificial puede ser usada para servir al hombre o para subyugarlo; el Big Data puede estar bien para empresas que quieren conocer bien a sus consumidores acumulando datos sobre ellos, pero esto despierta la duda de si se están respetando los derechos de privacidad de las personas.

Hay rankings, organismos, etc que miden el grado de cumplimiento de los parámetros de la Sostenibilidad, la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y el “Environment, Social and Corporate Governance (ESG)”. El CEO de Microsoft, Satya Nadella, propuso en Davos 2020 incorporar el grado de cumplimiento de objetivos de ESG y RSE a la remuneración de los directivos. Índices como Dow Jones Sustainability Index (DJSI) aúpan o penalizan empresas, según cuiden o no el medio ambiente, tengan o no programas sociales, cuiden de sus grupos de interés además de sus accionistas y sean o no transparentes en su información financiera.

No es una moda ni repentina ni pasajera. En España, por ejemplo, hay una larga tradición empresarial de entidades que cuidan con excelencia la RSE y que aparecen desde hace décadas en los primeros puestos de los Rankings de Responsabilidad Social Empresarial: el Estudio Advice de éxito empresarial elaborado por Advice Strategic Consultants desde 2004, destaca en primer lugar a la Fundación Bancaria La Caixa, que trasciende sectores y es la fundación más grande de Europa y tercera del mundo. Salud, Investigación, Educación, Lucha contra la Pobreza Infantil, Inclusión Social, Promoción de la Ciencia y la Cultura son esencia de La Caixa y la Obra Social de La Caixa desde su fundación, hace más de un siglo.

Y, en sectores de actividad empresarial concretos y muy importantes para la economía y la sociedad españolas, hay “campeones nacionales”: En Banca -esencial porque el 88% de la financiación de las empresas españolas es bancaria y casi el 100% de la financiación de las familias-, destaca CaixaBank por su modelo de “banca socialmente sostenible”. En Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (TI), sobresale Cellnex Telecom, recientemente premiada por CDP –una organización sin ánimo de lucro que gestiona un sistema de divulgación global para inversores, empresas, ciudades, estados y regiones a fin de gestionar su impacto en el medioambiente– al incorporar a Cellnex Telecom a su “Lista A”, que agrupa a las compañías líderes mundiales por sus planes de acción en relación al clima y la transparencia en la información. En este índice solo hay siete empresas españolas de entre 9.000 empresas multinacionales analizadas. En Telecomunicaciones sobresalen Cellnex Telecom -líder europeo en gestión de infraestructuras de telecomunicaciones inalámbricas-, seguida por Telefónica. En Distribución -el Comercio, según el Instituto Nacional de Estadística o INE, supone el 24% del PIB- El Corte Inglés es el gran punto de referencia social como primer empleador de España y la contratación de más de 70.000 proveedores españoles y por su aportación al PIB, que llega al 1,8%. Sus programas de Sostenibilidad apoyan a las comunidades locales donde tiene centros comerciales, que es prácticamente todo el territorio nacional. Y, sector por sector, cabe encontrar empresas que buscan la excelencia en la Sostenibilidad, la RSE (ESG) y el éxito empresarial en nuestro país.

Los negocios que se consideran sostenibles son todos aquellos que no generan un impacto negativo en el entorno global, ya sea el medio ambiente, la sociedad o la economía.

La Guía de la sostenibilidad empresarial, publicada por el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, es la que determina qué características hacen sostenible o no a una empresa. Los parámetros son: integridad del negocio, fortalecimiento de la sociedad, compromiso del liderazgo, informes de avance y acción local.

Integridad del negocio. Este aspecto clave hace referencia a la transparencia que tiene una empresa. Todas deben obrar con honradez, respetando en todo momento las responsabilidades básicas de cuatro áreas: derechos humanos, empleo, medio ambiente y anticorrupción. La garantía de cumplimiento de este aspecto ha de ser efectiva y real. La privacidad, la libertad de expresión por parte de los empleados y la transparencia en las comunicaciones tiene que ser la base del negocio.

Fortalecimiento de la sociedad. Además de realizar tareas dentro de la propia compañía, las empresas han de establecer objetivos que apoyen a las comunidades que les rodean. El respeto hacia el entorno que envuelve físicamente al negocio es fundamental.

Compromiso del líder empresarial: Los líderes de las compañías tienen que asegurarse de que su organización cumple todas las características que conllevan la Sostenibilidad. Sin personalismos, pero en atención a lo que dicen todos los rankings de RSE, el ejemplo más emblemático que encapsula la Responsabilidad Social Empresarial es Isidre Fainé, presidente de la Fundación Bancaria La Caixa.

Medición del avance y cumplimiento. Los negocios que quieran encabezar la lista de empresas sostenibles han de presentar informes de actividad en los que tiene que especificarse el desempeño llevado a cabo para que todos los grupos de interés puedan tener la información a su alcance y saber si la empresa mejora o empeora.

Acción local. Las firmas tienen que comprender la ubicación en la que se encuentran y adaptarse a ella. Así, las operaciones y cadenas de suministro deben ser acordes a la localización: evidentemente no es lo mismo trabajar en una comunidad próspera que en una pobre, porque las necesidades son distintas.

La Sostenibilidad no es cuestión de “buenismo”, sino de hacer el bien y hacer las cosas bien.

Jorge Díaz Cardiel

Socio Director General de Advice Strategic Consultants

Autor de “Éxito con o sin crisis”

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