Opinión

Algarabía

Sesión de investidura en el Congreso de los Diputados.
photo_camera Sesión de investidura en el Congreso de los Diputados.

Cuando en un restaurante la mayor parte de la gente va por el segundo plato, empieza a subir el volumen de las voces, probablemente porque haya subido la ingesta de alcohol, y cada vez sea más difícil entenderse. En la política también pasa cuando la gente empieza a pasarse de rosca y comienza a parecer que están todos fumados. Hay un modo de hablar atropellado e ininteligible, en el que ya no se razona, sino que se intenta ocupar a voces el territorio de la discusión, sólo para que ninguna otra persona pueda decir algo más sensato y que se oiga.

La presunta investidura, de momento, solo ha dado lugar a tiempos de algarabía en los que resulta difícil entender si están hablando de algo medianamente sensato o sólo hablan más fuerte que los demás, para que quede constancia de quién es el macho/hembra alfa. No vaya a ser que sea Puigdemont quien se lleve el gato al agua y no Junqueras.

De momento, ERC es quien lleva el timón del disparate, pero todos y todas saben que lo que dice  no va a ser posible llevarlo a cabo en su integridad, ni acaso minimamente. Pero hay que decirlo antes de que unas elecciones te arrebaten el mando que tan costosamente parece que llevas en la mano.

La escena se ha llenado de rumores imposibles de verificar a cuenta de lo que vaya a hacer el PSOE con las propuestas de ERC, mientras que tampoco se sabe nada de lo que vaya a hacer con Podemos, a pesar del tiempo transcurrido desde que firmaron Sánchez a Iglesias su famoso y televisado pacto.

Todas las opiniones pueden decirse como si fueran las definitivas, aunque del dicho al hecho queda mucho trecho. Y sabemos la maestría de Sánchez para decir una cosa y luego otra, sin llegar nunca al hecho concreto que le dé razón de ello. Casi nadie se lo cree, aunque él parece que sí, o por lo menos que disfruta enormemente con la algarabía de los demás, mas que con formar un gobierno sólido. Probablemente, la Abogacía del Estado dirá, si no quiere sumarse a la algarabía, que no tiene nada que añadir a lo ya dicho anteriormente.

Comentarios
Somos ECD
Periodismo libre, valiente, independiente, indispensable