Opinión

Clamo contra Pekín en la muerte de un diario libre en Hong Kong

Hong Kong.
photo_camera Hong Kong.

Duele la desaparición de un periódico, al margen de las causas de su muerte y aunque no se tengan intereses personales. Recuerdo bien el doloroso acto ante notario en que cedía mi exigua participación en el capital social de la entidad propietaria de La Gaceta de los Negocios, de Juan Pablo de Villanueva. Para evitar la quiebra, otra sociedad se hacía cargo de la empresa en una venta simbólica, si no recuerdo mal. La polarización política del periodismo español, a finales del pasado siglo, hizo inviable por razones económicas un ambicioso proyecto de diario independiente. Hasta El país cambió su mancheta: abandonó el lema de sus comienzos, y pasó a ser “el periódico global”.

Pero el Apple Daily  de Hong Kong muere ahogado, no por falta de ingresos, sino por la prepotencia china, que no admite la menor disidencia, a pesar de la promesa histórica de “un Estado, dos sistemas”, al menos hasta 2047, en el pacto de retrocesión de la antigua colonia británica. La ley sobre la “seguridad nacional” –contra subversión, sedición, terrorismo y colusión con potencias extranjeras- se aplicó implacablemente a un periódico, cuyo dueño y editor, Jimmy Lai, 73 años, llevaba ya tiempo en la cárcel, detenido en agosto de 2020 y condenado a veinte meses de prisión, en espera de acusaciones castigadas con cadena perpetua... Su delito es la independencia informativa, el apoyo al movimiento pro democracia, la denuncia de la corrupción en torno al partido comunista.

Lai entró en el campo de la comunicación tras la conmoción sufrida, junto con muchos compatriotas, por la masacre de la plaza de Tiananmen el 4 de junio de 1989. El aniversario se convirtió año tras año –excepto en 2020, por la epidemia del covid- en un auténtico memorial de las libertades. Esta vez la policía ocupó la ciudad e impidió toda celebración, excepto los actos religiosos, dentro de los templos, en sufragio por los cerca de mil muertos de hace 32 años. Y estos días se ha celebrado el primer juicio en que jueces nombrados por Carrie Lam, jefe del ejecutivo fidelísima a Pekín, juzgarán a uno de los manifestantes más activos de la oposición.

A mediados de junio, más de 500 agentes de policía entraron en la sede del diario, registraron a fondo la redacción, confiscaron discos de ordenadores y archivos, congelaron cuentas bancarias, y detuvieron a varias personas, acusadas de connivencia con fuerzas extranjeras: en concreto, al director general, al redactor jefe y al principal editorialista. La policía debe de seguir montando las pruebas que justifiquen las supuestas violaciones de la ley de seguridad nacional.

El último número, el jueves 24 de junio, alcanzó una tirada histórica de un millón de ejemplares, muy superior a los cientos de miles que había conseguido en momentos estelares. "El Apple Daily no era perfecto, pero ¿qué sería de Hong Kong sin nosotros?", se pregunta el periódico al despedirse de sus lectores. Muchos acudieron a la sede del diario para hacerse con copias según salían de la rotativa, depositar flores y apoyar a los periodistas que aún andaban por allí.

El Apple Daily había sido condenado “al menos 56 veces” entre 1995 y 2006, una información que el corresponsal de Le Monde toma del periódico en inglés más antiguo de Hong Kong, South China Morning Post, que dedicó toda su primera plana del día a la desaparición de su competidor. No estará ya presente en la fecha emblemática del 1 de julio: 24º aniversario de la retrocesión, día de manifestación popular antigubernamental al menos desde 2003 y centenario de la fundación del partido comunista de China. Y el 24 de junio puede quedar para la historia como el comienzo del fin de las libertades en la antigua colonia.

 
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