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El PNV y el aborto

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Si Sabino Arana levantara la cabeza volvería rápidamente a la tumba, al comprobar que los actuales dirigentes del partido que el fundó hace 114 años bajo el lema “Dios y Leyes viejas” han decidido apoyar la nueva ley del aborto propuesta por Zapatero

Si Sabino Arana levantara la cabeza –lo cual no es ni probable ni deseable dado el gran componente racista y etnicista del personaje- volvería rápidamente a la tumba, al comprobar que los actuales dirigentes del partido que el fundó hace 114 años bajo el lema “Dios y Leyes viejas” han decidido apoyar la nueva ley del aborto propuesta por Zapatero y que en la práctica supone la instauración del aborto libre en España.

         El PNV es un partido de una larga tradición católica. Ha estado en la Internacional de la Democracia Cristiana desde sus orígenes y hasta hace unos años en que por problemas y diferencias con el PP de Aznar abandonó esa Internacional y se integró en el Partido Demócrata Europeo. Entre sus militantes, simpatizantes y votantes habrá sin duda de todo, pero entre ese todo, se encuentra un buen número de personas que se habrán quedado perplejas, estupefactas ante este apoyo sin fisuras –sin dejar ni siquiera liberta de voto a sus diputados en el Congreso- al aborto libre propuesto por Zapatero.

         El argumento dado por la actual dirección del partido no puede estar mas trufado de relativismo moral: “hay que mejorar –dicen- la atención a una realidad innegable como es la del aborto”. Y la ex –diputada del PNV y actual vocal del Consejo General del Poder Judicial, Margarita Uría, ha remachado ese pseudo argumento al afirmar que “el posicionamiento del partido va en consonancia con la mayoría de la sociedad. Y luego allá cada uno con las creencias que tenga en casa”.

         Pero lo que no esperaba el PNV es que nada más y nada menos que todo un Obispo auxiliar de Bilbao, Mario Iceta, entrara en este debate para recomendar a la formación política que lidera Iñigo Urkullu “que recuerde su trayectoria de humanismo cristiano y recapacite”. Y ante el argumento esgrimido por el PNV para justificar su postura, “una realidad, la del aborto, socialmente aceptada”, el prelado vasco no se ha andado con chiquitas y ha ido directamente al grano: “es como en tiempos de la esclavitud que era algo aceptado y hubo que revelarse a ello. O el nazismo llegó al poder con mayoría, democráticamente, y hoy en día todos coincidimos en que decir que hay razas inferiores es una aberración”.

         El problema del PNV es que vive instalado desde hace mucho tiempo en el relativismo más absoluto. Ahora ha sido con el aborto, pero durante muchos años no ha sabido estar al frente de la defensa de la libertad y del derecho a la vida de todas las personas amenazas y perseguidas en el País Vasco. Un derecho que ha estado amenazado permanentemente por una banda terrorista, ETA, que hay que recordar, nació del seno de este partido. A algunos les puede parecer dura o inconveniente la comparación entre el apoyo al aborto y el no compromiso a fondo del PNV en la lucha contra una banda de asesinos o el no estar siempre al lado de las víctimas.  Pero es que es así: cuando uno no es coherente con unos principios y valores, estos se resquebrajan y se va dando tumbos, adoptando decisiones incomprensibles.

         Seguramente los Eguibar, Urkullu, Erkoreka, Uría de turno están mucho mas preocupados por recuperar el poder perdido en Euskadi que en ser coherentes con lo que han sido los principios fundacionales y la trayectoria de su partido a lo largo de décadas. Es por tanto la hora de la militancia, de las bases, que ya se han empezado a movilizar y a hacer llegar a los responsables del PNV su total disconformidad con este apoyo al aborto libre propuesto por Zapatero. Y si no cambian la postura, ya saben lo que tienen que hacer esos militantes: dejar de votar a unas siglas que han traicionado de manera tan clara unos principios. Muchas veces es la única manera de lograr que los dirigentes políticos rectifiquen.

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