El parón productivo que provocó el ataque informático a principios de septiembre ha supuesto un duro golpe para Jaguar Land Rover, con miles de vehículos sin fabricar y retrasos en los concesionarios. Sin embargo, la financiación de 2.000 millones de libras obtenida por la compañía y el reinicio progresivo de sus plantas abren la puerta a una recuperación que, aunque gradual, pretende devolver a la firma británica su estabilidad comercial y financiera