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Política

Así fueron sus últimas horas en Sanidad

Rajoy decidió cesar a Ana Mato a la tercera

La ministra también acudió a La Moncloa cuando se publicaron los regalos de la Gürtel y por la mala gestión del ébola. El gerente de La Paz, Rafael Pérez Santamarina, suena para el cargo

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Ana Mato acudió el miércoles a La Moncloa convencida de que, esa vez, sí, iba a ser cesada como ministra de Sanidad. En dos ocasiones anteriores, en las que también había estado en la cuerda floja, había sido ratificada por Mariano Rajoy, pero el presidente no puso ahora trabas a su marcha. En el ministerio, ya tienen un favorito para suceder a la madrileña: el gerente de La Paz, Rafael Pérez Santamarina.

Mariano Rajoy y Ana Mato en el Congreso. Mariano Rajoy y Ana Mato en el Congreso.

Según explican a El Confidencial Digital personas muy cercanas a la ex ministra de Sanidad, la del pasado miércoles fue la tercera visita que Ana Mato realizaba a La Moncloa para transmitir al presidente el siguiente mensaje: “Si soy un problema para el Gobierno o el partido, pongo mi cargo a tu disposición”.

La primera de esas conversaciones con Mariano Rajoy se produjo hace cerca de un año, cuando se publicaron los datos de la UDEF con los regalos de la trama Gürtel al matrimonio Sepúlveda-Mato. En esa ocasión, el presidente no vio motivos para cesar a su ministra de Sanidad.

Tampoco los vio hace apenas mes y medio cuando, después de confirmarse el contagio por ébola de Teresa Romero, Mato acudió a Moncloa, consciente de que no había estado a la altura. La propia ministra, de hecho, confesó entonces a su entorno que no se sentía con fuerzas de seguir al frente del ministerio hasta el final de legislatura. Sin embargo, el presidente, le dio el último voto de confianza.

Esta vez “estaba segura” de su marcha

El pasado miércoles, sin embargo, “ella estaba segura de su marcha”, aseguran a ECD personas que pasaron junto a Mato su último día en Sanidad. Durante toda la jornada, el estado de ánimo de la ex ministra fue variando: “empezó tranquila para acabar convencida de que lo mejor era irse”. Al final, y tras hablar con el presidente, “asumió que se tenía que ir no por corrupta, sino por todo lo que le ha pasado”.

La jornada empezó tranquila para Mato. De hecho, los que conversaron con ella en el Congreso la vieron “bastante alegre”. Sin embargo, todo cambió pasadas las 12 de la mañana, cuando recibió una llamada a su móvil en la que fue informada del auto que iba a hacer público el juez Ruz minutos después.

Cerca de las dos de la tarde, la ex ministra pudo analizar con calma el contenido del auto. En un primer momento, explican las personas que estaban con ellas, “ella se quedó tranquila, porque no había consecuencias penales”. Su reacción, nada más acabar de leer el escrito, fue asegurar: “Esto es lo de siempre”.

Sin embargo, Mato quiso conocer la repercusión en los medios de la noticia, y ahí es cuando empezó a alarmarse: todos decían que no podía sentarse en el Congreso en el pleno del día siguiente sobre corrupción. A ese estado de ansiedad no ayudó que, desde Moncloa, y una vez recibido el comunicado de Sanidad, se transmitiera al ministerio que el presidente “quería ver” el escrito realizado por los servicios de prensa.

Una hora reunida con Rajoy

Fue entonces cuando la ex ministra telefoneó a Mariano Rajoy para pedirle una reunión en el complejo presidencial. A las cuatro de la tarde, y tras un breve encuentro con representantes del sector farmacéutico, Mato se dirigió a La Moncloa para transmitirle al presidente que, si era lo mejor para el Gobierno y para el PP, ella dimitía.

Según las fuentes consultadas, el encuentro entre Mariano Rajoy y la todavía presidenta titular de Sanidad duró “aproximadamente una hora”. En ese tiempo, el presidente del Gobierno confirmó a Mato que, en esta ocasión, “lo mejor para todos” era que dimitiera de su cargo. También le animó a continuar de diputada en el Congreso, una oferta que ha aceptado.

Rafael Pérez Santa- marina ya fue secretario de Estado con Pastor

A su regreso al ministerio, Mato ordenó modificar el comunicado que se había elaborado a primera hora de la tarde, para anunciar su dimisión. El texto fue revisado por un abogado de Sanidad, para dotarle de argumentario jurídico. Finalmente, a las ocho menos diez de la tarde, se confirmó el cese de la ministra.

Rafael Pérez Santamarina, candidato a ministro

Una vez anunciada la dimisión de Ana Mato, las especulaciones sobre su sucesor al frente de Sanidad no han cesado. En todas las quinielas, aparecen los nombres de José Ignacio Echániz, Susana Camarero, y Pilar Farjas. El primero de ellos, consejero de Sanidad en Castilla-La Mancha, aprovechó una comparecencia de prensa para auto-descartarse públicamente.

Las otras dos candidatas tienen, según las fuentes consultadas, perfiles absolutamente diferentes: “Camarero es secretaria de Estado y tiene un perfil más político. Farjas, secretaria general de Sanidad, es más técnica”. Si el duelo está entre ambas, “cuenta con más opciones Susana”.

No obstante, fuentes gubernamentales, y también del ministerio de Sanidad, dan otro nombre, que de momento no ha salido en las quinielas, y que podría ser el “tapado” de Rajoy para suceder a Mato al frente del ministerio. Se trata de Rafael Pérez Santamarina.

Director gerente de La Paz, Pérez Santamarina fue uno de los grandes responsables médicos de la gestión sanitaria del ébola. En este sentido, “la curación de Teresa Romero es un éxito que se le puede atribuir”. Además, recuerdan las fuentes consultadas, fue secretario general de Sanidad de 2002 a 2004, con Ana Pastor al frente del ministerio.

Por último, desde Sanidad y el Ejecutivo explican que Pérez Santamarina es una “persona de confianza” para Mariano Rajoy: “Ambos son de Pontevedra y se conocen desde hace mucho tiempo”. Además, añaden las fuentes consultadas, “el presidente busca un golpe de efecto poniendo a un profesional médico, y sabe que Rafael es la persona indicada para ello”.

“Somos
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