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Los obispos mexicanos consideran que la apertura de casinos perjudicará al país, a las personas y a la familia

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Por tercera vez en ocho años, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ha criticado duramente la Ley sobre casinos y casas de apuestas, que se votará en este período de sesiones, recién iniciado, de la Cámara de Diputados, donde tiene mayoría relativa del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Por tercera vez en ocho años, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ha criticado duramente la Ley sobre casinos y casas de apuestas, que se votará en este período de sesiones, recién iniciado, de la Cámara de Diputados, donde tiene mayoría relativa del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

 

Según sondeos realizados por Zenit-El Observador, es muy probable que la votación ahora sí sea favorable.

 

Fuentes de la industria turística argumentan que el negocio de los casinos y las casas de juego -que invadirían los destinos de playa como Acapulco, Cancún, Los Cabos, Manzanillo, Puerto Vallarta o Ixtapa Zihuatanejo- alcanzaría ingresos en torno a los cinco mil millones de dólares.

 

Los obispos argumentan que se han hecho estudios que demuestran lo engañoso de esa industria del juego y también de sus repercusiones negativas en la vida de muchas personas y familias. México necesita un verdadero desarrollo de la persona y de su dignidad. En este contexto “la industria del juego y su posible legalización fortalecerán, aún más, las tendencias negativas del actual sistema económico”.

 

La CEM ve en esta iniciativa una presión de grupos financieros a los legisladores, y les recuerdan que “la economía debe estructurarse y rehabilitarse también desde la ética, lo mismo que la política”. Advierten también sobre la posible minusvaloración del trabajo remunerativo, en favor del azar y las apuestas entre los mexicanos.