Judicial

Una procuradora del Turno de Oficio denuncia a un cliente por acosarla con más de 20.000 mensajes

Medio centenar de abogados de justicia gratuita la acompañarán en el juicio. El acusado, que ha quebrantado la orden de alejamiento en reiteradas ocasiones, lleva seis meses en prisión provisional

Juicio

Una procuradora del Turno de Oficio ha denunciado en varias ocasiones a un cliente por acoso, por enviarle más de 20.000 mensajes amenazantes y de carácter sexual, además de quebrantar la orden de alejamiento. La víctima ha tenido que dejar su trabajo y presenta secuelas psicológicas graves. El acusado está en prisión provisional desde agosto y ha enviado a la víctima cartas desde la cárcel.

El primer juicio de este caso se celebrará este jueves y acudirán más de un centenar de abogados de la justicia gratuita en apoyo a su compañera. La vista se espera complicada porque ya en anteriores declaraciones del hombre se necesitaron seis policías para reducirlo. La mujer ha tenido que dejar el turno de oficio y el informe psicológico, realizado a principios de mes, al que ha tenido acceso El Confidencial Digital, apunta que tiene “trastornos depresivos” y “ansiedad”.

La historia se inició cuando a este hombre de 49 años le asignan en un proceso judicial a dicha procuradora. Él contacta con ella para ver cómo va su caso y ante los repetidos mensajes, ella termina por bloquearle del Whatsapp. A partir de ese momento, ella vive más de año y medio de acoso.

El escrito de acusación, al que también ha tenido acceso ECD, pide para el hombre más de 7 años de cárcel y  una indemnización de 12.000 euros a la víctima como consecuencia de los daños morales por delitos continuados de acoso, amenazas, coacciones y quebrantamiento.

Más de 20.000 mensajes

Desde septiembre de 2018 la víctima ha recibido más de 20.000 mensajes de todo tipo, 5.000 de ellos cuando él ya tenía una orden de alejamiento con prohibición de comunicación de cualquier tipo: “me mato contigo”, “Tengo unas ganas de verte, dios, si es que solo pienso en ti a todas horas, que lo sepas, lo que no se puede estar llamando cada dos minutos y hablar con un contestador que luego me diga que está lleno” “Te deseo con locura. Pero yo te secuestro o me secuestras tú a mí o nos secuestramos. Te comía a ti, como solo pienso en ti”. “Te espero y punto, harás porque vaya a verte… solo tú eres capaz de relajarme”.

Estas comunicaciones han supuesto una grave alteración del estado anímico de la víctima, de su vida profesional, personal y familiar.

Quebrantamiento de la orden de alejamiento

El acusado llega a presentarse en los juzgados de Arganda donde la denunciante trabaja y en su propio domicilio. La mujer reconoce que esto ha cambiado su vida, puesto que ha dejado de llevar a su hijo al colegio por su propia seguirdad, ha comenzado a tener miedo de ir sola por la calle y en muchas ocasiones se ha visto atrapada en su casa, porque el acusado decía estar fuera.

Cartas desde la cárcel

La detención del acusado se prolongó 11 meses y, finalmente, en agosto de 2019 ingresa en la prisión de Soto del Real. Desde ese momento, la comunicación con la víctima termina y ella comienza a tener una vida relativamente tranquila hasta hace unas semanas que recibe una carta manuscrita.

“Casi me da un infarto cuando me decía que tenía juicio el 20, [...] ese día no tengo nada pendiente  con la ‘justicia’, simplemente es tu llamada para escribirme”, dice la carta con remitente de la cárcel. La víctima ha interpuesto una nueva denuncia por este hecho y la jueza del Juzgado nº 12 ha pedido información a los funcionarios de la cárcel para saber qué ha podido ocurrir.

 

Los médicos forenses han concluido sobre el acusado que “no se observan signos ni síntomas que nos hagan pensar en la existencia de alteraciones psíquicas en el paciente que alteren su capacidad cognitiva y/o volitiva”.

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