La Armada prueba el sistema antidrón Crow en la fragata Numancia y descubre un nuevo desafío en alta mar
La Armada española ha intensificado las pruebas del sistema antidrón Crow desarrollado por Indra a bordo de la fragata Numancia, en un escenario diseñado para reproducir amenazas reales cada vez más frecuentes en operaciones marítimas internacionales.
Las maniobras, realizadas durante varios días en la mar y coordinadas junto al Centro de Evaluación para el Combate de la Armada, buscan comprobar hasta dónde puede llegar esta tecnología frente a un fenómeno que preocupa cada vez más a las fuerzas navales modernas: el uso masivo de drones en ataques coordinados contra buques militares.
La Armada española ha puesto a prueba el sistema antidrón Crow de Indra durante unas maniobras realizadas a bordo de la fragata Numancia, uno de los buques más experimentados de la flota española. El objetivo de estos ejercicios ha sido analizar el comportamiento del sistema en condiciones reales de operación y comprobar su capacidad para responder ante amenazas aéreas no tripuladas cada vez más sofisticadas.
Las pruebas se desarrollaron durante tres jornadas en alta mar y una adicional en puerto. En ellas participaron tanto la dotación militar de la fragata como técnicos civiles responsables del desarrollo tecnológico del sistema y pilotos profesionales especializados en drones comerciales.
Las maniobras permitieron recrear situaciones tácticas muy distintas. Los vuelos de drones se efectuaron desde el remolcador La Graña, desde la base naval de Rota y también desde la propia fragata Numancia. Este despliegue facilitó evaluar la capacidad de detección, seguimiento y neutralización del sistema en múltiples escenarios operativos.
La Armada analiza cómo responder a ataques con enjambres de drones
El sistema Crow ha sido desarrollado específicamente para responder a una amenaza que se ha multiplicado en conflictos recientes: los ataques mediante drones individuales o enjambres coordinados. Este tipo de tecnología se ha convertido en una preocupación prioritaria para las armadas occidentales debido a su bajo coste y a su capacidad para saturar sistemas defensivos tradicionales.
Indra ha diseñado Crow como una plataforma modular capaz de integrar sensores avanzados, sistemas de inhibición electrónica y armamento remoto para localizar y neutralizar aeronaves no tripuladas antes de que puedan aproximarse al buque.
La Armada destaca que el sistema combina distintas capas de protección. Entre ellas figuran radares de vigilancia, sensores electroópticos y mecanismos de guerra electrónica capaces de interferir las comunicaciones y los sistemas de navegación de los drones enemigos.
Granadas especializadas y estaciones de armas remotas
Uno de los aspectos más relevantes del sistema Crow es su integración con estaciones de armas remotas como Guardian 2.0 y Sentinel de 30 milímetros, desarrolladas por la compañía española EM&E. Estas torres permiten responder automáticamente frente a amenazas detectadas por el sistema.
Además de las contramedidas electrónicas, el sistema puede utilizar munición especializada y granadas adaptadas para neutralizar drones a corta distancia. Esta combinación de capacidades busca garantizar una respuesta flexible incluso frente a ataques múltiples simultáneos.
Durante los ejercicios realizados sobre la fragata Numancia se comprobó cómo el sistema es capaz de seguir objetivos en movimiento y reaccionar ante trayectorias complejas en un entorno marítimo, donde las condiciones meteorológicas y el movimiento constante del buque añaden un elevado nivel de dificultad.
La fragata Numancia refuerza su papel en operaciones internacionales
La elección de la fragata Numancia para estas pruebas no ha sido casual. El buque pertenece a la 41ª Escuadrilla de Escoltas y acumula una amplia experiencia en operaciones internacionales de seguridad marítima.
Con 138 metros de eslora y un desplazamiento cercano a las 3.900 toneladas, la Numancia dispone de sistemas avanzados de combate que le permiten desarrollar misiones de defensa aérea, vigilancia marítima, control del tráfico naval y guerra antisubmarina.
En los últimos años, este buque ha participado en operaciones multinacionales de alta exigencia, incluyendo la misión Atalanta en el Índico y el Golfo de Adén, donde España mantiene un importante despliegue contra la piratería marítima.
Experiencia previa en la misión Atalanta
La combinación del sistema Crow con las estaciones remotas Sentinel ya había sido probada anteriormente en varias fragatas F-80 desplegadas en la operación Atalanta. Estas experiencias previas sirvieron para validar parte de las capacidades antidrón en zonas especialmente sensibles para la navegación internacional.
La proliferación de drones comerciales modificados con fines militares ha obligado a muchas armadas a acelerar el desarrollo de soluciones de defensa cercana. Los conflictos recientes han demostrado que incluso plataformas navales avanzadas pueden verse amenazadas por dispositivos relativamente pequeños y difíciles de detectar.
La Armada considera que estas pruebas permiten avanzar hacia una mayor autonomía tecnológica nacional. El desarrollo de sistemas como Crow también refuerza la colaboración entre las Fuerzas Armadas y la industria española de defensa, especialmente en ámbitos relacionados con inteligencia artificial, guerra electrónica y automatización de sistemas de combate.
Indra impulsa nuevas soluciones de defensa tecnológica
Indra se ha consolidado en los últimos años como una de las principales compañías tecnológicas vinculadas a la defensa en España. El sistema Crow forma parte de una estrategia más amplia orientada a responder a amenazas emergentes que evolucionan a gran velocidad.
La arquitectura modular del sistema facilita su integración tanto en plataformas terrestres como embarcadas. Esto permite adaptar las capacidades de defensa según el tipo de misión y el nivel de amenaza detectado.
La compañía trabaja actualmente en soluciones cada vez más automatizadas, capaces de identificar drones mediante inteligencia artificial y responder en cuestión de segundos sin necesidad de intervención manual constante.
- Detección temprana mediante sensores avanzados.
- Seguimiento automatizado de múltiples objetivos.
- Interferencia electrónica contra sistemas de navegación.
- Neutralización mediante armamento remoto.
- Capacidad de actuación frente a enjambres coordinados.
La amenaza de drones preocupa a las armadas occidentales
La utilización de drones en escenarios marítimos se ha disparado en los últimos años. Las armadas europeas y de la OTAN consideran que este tipo de amenazas representan uno de los principales desafíos tecnológicos actuales.
Los ataques coordinados mediante enjambres de drones pueden poner en riesgo infraestructuras críticas, convoyes marítimos y buques militares. Por este motivo, sistemas como Crow se han convertido en una prioridad estratégica para reforzar la seguridad naval.
La Armada española considera que los resultados obtenidos durante las pruebas en la fragata Numancia servirán para perfeccionar futuros procedimientos operativos y avanzar en nuevas integraciones tecnológicas capaces de aumentar la protección de los buques frente a amenazas emergentes en alta mar.

