España marca un precedente: los países que están frenando al F-35 de EEUU
La decisión de España de rechazar la compra del caza F-35 estadounidense ha abierto un frente inesperado en la defensa europea. Lo que parecía un movimiento aislado empieza a convertirse en un patrón que inquieta a Washington.
Otros países, golpeados por tensiones diplomáticas y medidas arancelarias, estudian ahora si seguir los pasos de Madrid y frenar acuerdos multimillonarios con Lockheed Martin. El resultado puede alterar el mapa de la cooperación militar internacional.
El Ministerio de Defensa español confirmó la semana pasada que se suspendían los contactos con Estados Unidos para la adquisición de 50 cazas F-35 Lightning II. La decisión, vinculada a la apuesta por el Eurofighter Typhoon y el desarrollo del sistema FCAS junto a Francia y Alemania, se enmarca en la estrategia de reforzar la autonomía industrial y militar de Europa. Más detalles sobre las líneas estratégicas de seguridad pueden consultarse en el Ministerio de Defensa.
Una reacción en cadena
El rechazo español ha tenido eco inmediato en otros países aliados. En Suiza, los nuevos aranceles estadounidenses del 39% han provocado que parlamentarios pidan anular su contrato de 9.100 millones de dólares para la compra de 36 F-35. Dinamarca, que ya incorporó varias unidades, admite dudas sobre la conveniencia de la adquisición, mientras que Portugal cuestiona la previsibilidad de Estados Unidos como socio estratégico.
El caso canadiense
Canadá comprometió fondos para 16 aparatos de un pedido total de 88, pero la cúpula militar estudia alternativas europeas. Aunque oficialmente el acuerdo sigue en pie, crecen las voces que plantean no completar la compra. Estas posiciones reflejan una tendencia a utilizar el F-35 como instrumento de presión política en un contexto de tensiones comerciales y diplomáticas.
Impacto económico y militar
El F-35 representa una parte esencial del negocio de Lockheed Martin. En 2024, JPMorgan estimó que el programa suponía un 25% de las ventas totales de la compañía. A pesar de los sobrecostes y retrasos acumulados desde su adjudicación en 2001, el Pentágono prevé incorporar unos 2.400 aparatos para sus fuerzas armadas.
El valor estratégico
Pese a las críticas, el F-35 se mantiene como el caza más avanzado en servicio, con capacidad furtiva, aviónica superior e interoperabilidad entre aliados. Ha demostrado su eficacia en operaciones recientes de Israel contra objetivos en Irán. Sin embargo, el creciente descontento internacional revela que su papel no está exento de condicionantes políticos.
Alternativas europeas en desarrollo
El Eurofighter Typhoon, fruto de un consorcio europeo, es considerado por algunos expertos igual o superior al F-35 en rendimiento aéreo puro, aunque carece de la misma capacidad en sistemas de misión. El proyecto FCAS, que aspira a ser un sistema de sexta generación, no estará disponible hasta 2040, lo que plantea retos inmediatos para sustituir cazas estadounidenses.
La situación de la Armada española
Uno de los mayores problemas derivados de esta decisión se encuentra en la Armada. Actualmente opera Harrier AV-8B con capacidad de despegue corto y aterrizaje vertical, misión para la que el F-35B era el sustituto natural. Al descartarlo, España deberá redefinir el papel de su portaaviones o recurrir a soluciones alternativas.
Un pulso geopolítico
La cancelación de contratos y las dudas en torno al F-35 no responden solo a cuestiones técnicas o de costes. Reflejan un movimiento más amplio hacia la búsqueda de soberanía europea y a la vez una reacción a la política exterior de Estados Unidos. La combinación de intereses estratégicos y económicos marcará la evolución de este debate en los próximos años.
En definitiva, la apuesta de España por proyectos europeos como el FCAS y la revisión de contratos en países como Suiza o Canadá dibujan un escenario en el que el F-35, pese a su potencia operativa, podría perder terreno frente a alternativas propias del continente.
