Un nuevo despliegue de la Armada británica revela lo que oculta el tránsito ruso por el Canal
Un nuevo tránsito naval por aguas británicas volvió a poner en alerta a las autoridades del Reino Unido. Esta vez, la protagonista fue una unidad rusa cuyo paso provocó una respuesta inmediata de la Real Armada.
En medio de un contexto geopolítico cada vez más tenso, Londres desplegó recursos clave para garantizar la vigilancia y el control del Canal de la Mancha, reafirmando así su papel estratégico en la defensa marítima de Europa.
Una operación coordinada ante un tránsito inesperado
La Real Armada británica confirmó recientemente que activó un nuevo operativo de vigilancia frente al avance de un submarino de ataque ruso por el Mar del Norte y el Canal de la Mancha. La nave vigilada, el RFN Novorossiysk, es una unidad clase Kilo II, conocida por su capacidad de sigilo y sus avanzados sistemas de combate.
El sumergible iba escoltado por el buque auxiliar Yakov Grebelski, de clase Goryn. Para seguir sus movimientos, el Reino Unido movilizó al patrullero HMS Mersey, basado en Portsmouth, junto con un helicóptero Wildcat del Escuadrón Aéreo Naval 815 y una aeronave antisubmarina Merlin del Escuadrón 824.
Monitoreo con tecnología de última generación
Durante la operación, las unidades británicas emplearon sensores embarcados y tecnología de guerra antisubmarina para seguir el curso del submarino mientras cruzaba aguas jurisdiccionales del Reino Unido en dirección oeste. El seguimiento se llevó a cabo en estrecha coordinación con aliados de la OTAN, quienes asumieron la vigilancia una vez que la nave rusa abandonó la zona de responsabilidad británica.
Una actividad que no es aislada
Este incidente representa la sexta vez en tres meses que el HMS Mersey ha sido desplegado para vigilar movimientos navales rusos. Semanas antes, unidades como el HMS Duncan y el HMS Trent también fueron activadas para seguir a la fragata rusa Admiral Grigorovich y a la corbeta Boikiy.
La frecuencia de estos despliegues responde al compromiso del Reino Unido con las operaciones de vigilancia de la OTAN, especialmente en el Atlántico Norte y el Canal de la Mancha, zonas clave para el tránsito estratégico marítimo.
Incremento de la actividad rusa en aguas europeas
En mayo, un submarino ruso de la misma clase también fue detectado navegando en superficie por el Canal. En enero de 2025, fragatas Tipo 23 y otras unidades británicas respondieron al paso de corbetas y submarinos rusos en la misma región. Este patrón indica una presencia sostenida y creciente de buques rusos en proximidad de costas aliadas.
Implicaciones estratégicas y disuasión
Para Londres, estas acciones forman parte de una estrategia más amplia que busca reforzar su postura defensiva en el flanco occidental de Europa, además de exhibir su interoperabilidad con otros miembros de la OTAN. La transferencia de responsabilidades entre fuerzas aliadas demuestra la coordinación alcanzada en materia de defensa marítima.
La Real Armada británica ha reiterado que estas misiones continuarán en tanto persistan los movimientos estratégicos rusos en zonas sensibles. Cada despliegue representa una demostración de vigilancia, preparación y disuasión frente a una amenaza latente.
