La comunidad que impulsa una empresa de Tarragona hacia la tokenización total

La firma tarraconense Beself Brands ha apostado por una estrategia poco convencional en comercio electrónico: construir una comunidad que participe tanto como cliente como inversor. A través de la tecnología blockchain y el marco regulatorio del Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la empresa ha tokenizado sus acciones para que quienes crean en sus marcas puedan también tener voz y participación económica. Lo que parecía reservado a grandes fondos o a operaciones bursátiles tradicionales, se convierte ahora en una vía de acceso para quien quiera identificarse con la filosofía de la firma y su ecosistema cripto.
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Beself Brands: pionera en acciones tokenizadas

Un modelo distinto: comunidad, tokens y crecimiento

En un entorno competitivo como el del comercio electrónico, diferenciarse sólo con producto u oferta ya no resulta suficiente. Para la empresa barcelonesa Beself Brands —con sede en Tarragona—, el motor del crecimiento ha sido otro: convertir clientes y seguidores en parte activa del negocio.

Su fundador, Albert Prat, explica que en el mundo de las criptomonedas y la Web 3.0 la clave no está tanto en la tecnología como en la comunidad. Una comunidad que compra, que difunde y que se siente dueña del proyecto.

La apuesta por la tokenización de la empresa

Beself Brands, que reúne marcas como FitFiu, Beeloom, Greencut o McHaus, ha decidido dar un paso poco habitual: tokenizar el 100 % de su capital social. Esa tokenización significa que cada acción de la compañía ha sido digitalizada y puede adquirirse a través de su plataforma “BeToken”. Plataforma de BeToken

La operación tiene varias implicaciones clave:

  • Se trata de una emisión regulada, inscrita en el registro oficial de emisiones tokenizadas de la CNMV bajo el marco de la Entidad Responsable de Inscripción y Registro (ERIR)
  • Cada token representa una acción real, con derechos económicos (dividendos) y de gobernanza (voto), no sólo un “token de utilidad”. 
  • El acceso invertido está abierto desde importes pequeños (desde 100 €) y se han diseñado mecanismos de fidelización para los primeros inversores. 

Según la empresa, “tokenizar todo” no consiste únicamente en emitir tokens, sino en que esos tokens tengan respaldo real, custodia regulada, liquidez y una comunidad activa detrás. Prat advierte que “mucho lo que hace es crear un token que representa, pero no tokeniza realmente el capital”.

Ventajas estratégicas para la firma

La tokenización y el foco en comunidad aportan ventajas múltiples para Beself Brands:

  • Liquidez alternativa: permite a la empresa captar capital desde fuera del mercado tradicional de valores.
  • Engagement con la clientela: el cliente que compra y participa nace una conexión más fuerte con la marca.
  • Marketing potenciador: la comunidad habla de la empresa, difunde el producto, impulsa la visibilidad sin coste publicitario directo.

Tal como la firma afirma: “La comunidad te da una visibilidad gratuita… cuando la consigues poner en marcha, no para”.

Retos e implicaciones regulatorias

Tokenizar no es trivial. Para que el proyecto fuera viable, Beself Brands debió cumplir exigencias legales: constituirse como sociedad anónima, contar con capital mínimo, auditorías, documental regulatorios y supervisión.

Asimismo, la regulación española ha avanzado recientemente con la Ley 6/2023 sobre mercados de valores e inversión, que abre la puerta a que sociedades representen acciones mediante tecnología DLT (Distributed Ledger Technology). 

El marco regulatorio de la CNMV ya incluye al tokenizado como “valor negociable basado en tecnología de registro distribuido” y exige que las entidades emisoras cumplan con KYC/AML y custodia autorizada. El papel de la comunidad como motor del crecimiento

La apuesta central de Beself Brands —y lo que distingue su modelo— es que los inversores no sólo persigan un retorno financiero, sino que “crean en el proyecto”. Así, la comunidad engloba a clientes, a seguidores, a prescriptores e inversores.

Ese enfoque permite que cada compra o cada interacción digital acumule valor más allá de la transacción: se convierte en una señal de compromiso, que se traduce en nuevas ventas, nuevos seguidores y nuevos inversores. Es un círculo virtuoso.

La empresa admite que construir comunidad cuesta: “Cuesta crear la comunidad”, reconoce Prat. Pero una vez en marcha, la rueda “no para”.

Cómo funciona en la práctica

El cliente interesado en participar puede:

  • Comprar productos de las marcas del grupo.
  • Acceder a la plataforma BeToken para adquirir acciones tokenizadas.
  • Formar parte del ecosistema de inversión, recibir beneficios y votar en decisiones.
  • Convertirse también en embajador o influencer de la marca, lo que refuerza su implicación.

Este esquema reduce la barrera «cliente / empresa» y construye una relación diferente, más participativa.

Impacto y perspectivas del modelo

Con una facturación prevista de 25 millones de euros para el ejercicio presente y con el objetivo de alcanzar los 100 millones en los próximos años, los resultados marcarán si este modelo tiene escalabilidad.

Desde el punto de vista más amplio, esta operación posiciona a España como uno de los países pioneros en tokenización de capitales empresariales. La CNMV ya ha inscrito la emisión de Beself Brands.

Puntos clave para otras empresas que quieran seguir este camino

Las lecciones de esta iniciativa pueden resumirse en:

Aspecto Requisito
Comunidad sólida Preexistente o en desarrollo, que se identifique con la empresa.
Negocio consolidado Historia, producto, mercado que aporten credibilidad.
Marco regulatorio Cumplir con normativa local de valores, registro, custodia y transparencia.
Tecnología y custodia Uso de blockchain / DLT, almacenamiento de claves, auditoría.
Ventajas reales al inversor Derechos, dividendos, liquidez, condiciones de fidelización.

Sin esos elementos, la tokenización puede convertirse en un marketing vacío o en un proyecto con riesgo elevado.

Conclusión

La experiencia de Beself Brands demuestra que la combinación de comunidad, tecnología y regulación puede abrir nuevas vías de financiación y de compromiso con los clientes‑inversores. Para empresas que buscan crecer, no basta con vender. Implica generar un entorno donde los compradores también «formen parte» del proyecto. En un mundo en que la Web 3.0 y los activos digitales ganan relevancia, este modelo marca un paso hacia una economía más participativa, transparente y alineada con la era digital.

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