Fondos neerlandeses impulsan un giro inesperado en el campo aragonés

En dos comarcas clave de Aragón, fondos neerlandeses están transformando el paisaje agrario. Esta inversión masiva está redibujando las prioridades del sector primario en zonas tradicionalmente dedicadas a frutales.

La sustitución de cultivos y el desigual rendimiento de la cosecha de este año plantean interrogantes sobre la sostenibilidad de este modelo agrícola en expansión.

Una inversión extranjera cambia la agricultura en Aragón y dispara las expectativas

La almendra se impone en el Bajo Cinca y Monegros

Las comarcas del Bajo Cinca y Los Monegros viven un crecimiento sin precedentes del cultivo de almendros. Esta transformación está siendo impulsada, en gran medida, por fondos de inversión neerlandeses que han identificado el potencial económico de este sector en Aragón.

El interés de estos inversores ha motivado un cambio de modelo en explotaciones agrícolas que antes se centraban en frutales, ahora reconvertidas al almendro por su menor necesidad hídrica y su creciente demanda en el mercado europeo.

Expectativas elevadas, resultados dispares

La campaña actual ha arrojado resultados muy desiguales según las zonas y sistemas de cultivo. Según Asaja Aragón, en algunas fincas se han recolectado cinco veces menos kilogramos de fruto respecto a las estimaciones iniciales, mientras que otras han igualado o superado los niveles de años anteriores.

José María Alcacera, responsable del sector de frutos secos de Asaja Huesca, recuerda que "las previsiones en este sector son poco fiables debido a la alta dependencia de factores climáticos". A pesar de que Aragón figura entre las principales regiones productoras junto con Andalucía y Extremadura, los rendimientos reales no siempre están a la altura.

Precios estables con tendencia al alza

En el mercado, los precios en lonja se mantienen entre 5,25 y 6 euros por kilo de grano, en función de la variedad y calidad. Esta estabilidad de precios beneficia a los nuevos inversores, pero supone un desafío para los agricultores tradicionales, que enfrentan costes crecientes y competencia desleal.

Impacto del modelo de cultivo

Los sistemas de producción juegan un papel clave en la rentabilidad. En cultivos de regadío, el rendimiento alcanza de 2 a 3 toneladas por hectárea en grano, lo que equivale a unas 5-6 toneladas en cáscara. En cambio, en secano, llegar a una tonelada es considerado un éxito.

Este contraste evidencia la ventaja competitiva de las grandes explotaciones tecnificadas, muchas de ellas financiadas por capital extranjero, frente al modelo tradicional.

El caso del Matarraña: cosecha positiva

En otras zonas de Aragón como el Matarraña (Teruel), la campaña ha sido más favorable. Tras varios años de sequía, la producción ha experimentado un repunte significativo, consolidando a esta comarca como un referente en la almendra de secano.

¿Modelo sostenible o burbuja agraria?

El auge del almendro con apoyo financiero internacional pone sobre la mesa cuestiones clave: la viabilidad a largo plazo del modelo, el equilibrio entre productividad y sostenibilidad, y la necesidad de proteger los intereses de los agricultores locales frente a dinámicas especulativas.

El reto para Aragón será gestionar este crecimiento de forma equilibrada, asegurando que la modernización del sector no implique la desaparición del tejido agrícola tradicional.

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