Más de la mitad de quienes pagan un seguro privado confían en la sanidad pública ante una enfermedad grave

Más del 60% de quienes cuentan con seguro médico privado en España afirman confiar más en la sanidad pública si llegaran a enfrentarse a un problema de salud grave. La paradoja llama la atención en un momento en que se perciben señales de deterioro en el sistema público.

El dato procede del Barómetro Sanitario del CIS, que también revela una ligera caída en la valoración global del sistema. A pesar de los esfuerzos de digitalización y mejora, la espera y el acceso siguen siendo asignaturas pendientes.

Seguro privado y sanidad pública: los datos que sorprenden

Confianza en la sanidad pública pese al seguro privado

El 61,4% de los usuarios con seguro médico privado –ya sea contratado de forma particular o por su empresa– asegura que recibiría un mejor tratamiento en la sanidad pública ante una enfermedad grave. Este dato, recogido en la segunda oleada del Barómetro Sanitario 2025, pone de relieve una dualidad en la percepción ciudadana del sistema sanitario español.

Este sondeo, elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y el Ministerio de Sanidad, se basa en 2.318 entrevistas realizadas durante el mes de julio. Refleja una sociedad que, a pesar de las carencias del sistema público, aún deposita en él su confianza en los momentos más críticos.

Caída en la satisfacción general

El estudio muestra un leve retroceso en la valoración del sistema sanitario. La puntuación media desciende hasta los 6,02 puntos sobre 10, frente al 6,13 de la edición anterior. Asimismo, el porcentaje de población que califica positivamente el funcionamiento general se reduce del 53,9% al 52,5%.

En atención primaria, el 78,5% valora positivamente la asistencia, frente al 82,4% del año anterior. La atención hospitalaria también registra un descenso: del 81,7% al 77,8%. En los ingresos hospitalarios, la satisfacción cae al 78,4%.

Urgencias y salud mental: ligeros repuntes

Los servicios de Urgencias mantienen una valoración positiva del 73,5%, cifra estable con respecto al año anterior. En el ámbito de la salud mental, el 74,9% de los usuarios atendidos en la sanidad pública consideran que la atención recibida fue adecuada o mejor de lo esperado.

Un 17,7% de la población ha requerido atención sanitaria por motivos de salud mental o malestar emocional durante el último año, dato que evidencia una creciente demanda en este campo.

Listas de espera: un reto persistente

Uno de los aspectos más preocupantes sigue siendo el tiempo de espera. En atención primaria, la media para conseguir cita con el médico de familia supera los ocho días (8,85). El 71,2% afirma haber tenido que esperar más de un día por falta de disponibilidad.

Las pruebas diagnósticas también presentan demoras significativas. Las colonoscopias encabezan la lista con 158 días de espera media, seguidas por las resonancias magnéticas (117 días), ecografías (66 días) y TAC (60 días).

Acceso en menos de un mes

  • 56,7% de las ecografías
  • 50,3% de los TAC
  • 46,7% de las resonancias
  • 34% de las colonoscopias

Se realizaron en menos de 30 días desde su prescripción médica. Aunque estas cifras muestran cierta agilidad en algunos casos, revelan importantes desigualdades según el tipo de prueba.

Digitalización sanitaria: avances sostenidos

La digitalización sigue avanzando. El 35% de la población ha accedido a su historia clínica electrónica, frente al 32,8% del año pasado. La receta electrónica interoperable fuera de la comunidad autónoma ha sido utilizada por el 20,6%, lo que supone un leve aumento.

Además, el 52,2% de los ciudadanos dispone ya de certificado digital. También se incrementa el uso de la consulta telefónica en atención primaria, que alcanza un 52,1% de usuarios, con una valoración positiva del 68,9%.

Percepción pública: entre la crítica y la esperanza

Los datos del CIS evidencian una relación compleja con el sistema sanitario: crítica en cuanto a tiempos de espera y recursos, pero positiva en lo que respecta a la calidad humana de la atención. La percepción de que la sanidad pública ofrece mejor tratamiento ante situaciones graves reafirma su papel esencial en la estructura social.

La continuidad de esta confianza dependerá de cómo se afronten los desafíos pendientes: reducción de listas de espera, refuerzo de la salud mental, y consolidación del proceso de digitalización.

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